Advierte DGII se apegará a la equidad tributaria

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POR MARIO MÉNDEZ
El director general de Impuestos Internos, licenciado Juan Hernández, abogó ayer porque en su desempeño ese organismo recaudador se apegue al principio de equidad tributaria, “que quiere decir dar tratamiento igualitario entre los iguales, o bien, que cada quien pague lo que corresponde, según la Ley”.

Al pronunciar el discurso de apertura del Conversatorio sobre las Experiencias de las Administraciones Tributarias de Chile y México, el licenciado Hernández afirmó que el respeto del principio de equidad eleva el nivel de cumplimiento, en tanto la gente percibe que no existen tratamientos discriminatorios entre pequeños y grandes.

“Cada quien tiene derechos y deberes, y la Administración debe asegurar que éstos sean cumplidos por unos y por otros”, expresó.

Los planteamientos de Hernández se producen en momentos en que la DGII reclama el pago de 518 millones de dólares a Verizon por impuesto a las ganancias de capital obtenidas con la venta al grupo América Móvil.

“Tal y como hemos dicho en otras ocasiones,  el impacto negativo de la falta de equidad, se traduce en la pérdida de la credibilidad en la institución, en la disminución de la percepción de riesgo, e incluso, en la duda sobre la capacidad de la Administración para lograr su Misión. Todo ello lesiona la fortaleza institucional y, por consiguiente, conspira contra el nivel de las recaudaciones”, advirtió Hernández.

Explicó que “dependiendo de la percepción de los contribuyentes sobre si las acciones de la Administración garantizan la equidad, será mayor o menor la predisposición al cumplimiento de las obligaciones tributarias”.

“Si la sociedad percibe que la aplicación de la Ley sólo se produce para aquellos que no tienen influencia en grupos de presión, que se activan ante la menor señal de que sus intereses pueden ser afectados, los niveles de cumplimiento tienden a reducirse y, por tanto, la Administración Tributaria se vuelve absolutamente ineficaz en su lucha contra la evasión”, expresó.

Agregó: “Por eso, lo que caracteriza nuestro accionar es la legitimidad de las iniciativas que emprendemos y, por tanto, en la DGII actuamos al margen de las presiones que pueden activarse. Nos guiamos por el camino que señala la ley; asumiendo, sin ningún temor, la responsabilidad de combatir la evasión tributaria, ya que la misma representa, entre todos los actos lesivos al principio de la igualdad de la tributación, la forma más burda y condenable de injusticia tributaria”.

Dijo que la fortaleza institucional de la DGII implica, necesariamente, un aumento de los niveles recaudatorios, en tanto, para cobrar impuestos, se requiere de una alta percepción de riesgo por incumplir.

“Percibir, finalmente, los impuestos que adeudan los contribuyentes es, para una Administración Tributaria, su razón de ser. Y para lograrlo, requiere de la armonía entre todos los componentes, internos y  externos, que ejecutan alguna de las partes de la gran cadena que constituye el  proceso tributario”, explicó.

Dijo que el primer eslabón de esa cadena lo representa el registro de los contribuyentes, el segundo, lo constituye la recepción de las declaraciones juradas por parte de los mismos y continúa con la determinación de los impuestos que son generados por las distintas acciones de fiscalización de la Administración.

Explicó que determinados los impuestos adeudados, el contribuyente podría aceptar su deuda y pagar el tributo requerido, en cuyo caso se cierra la cadena del proceso tributario.

Sin embargo, podría hacer uso de su derecho a dirimir sus diferencias con la  DGII, en las instancias destinadas para tal fin, explicó.

Fortaleza institucional

Explicó que “hablar de fortaleza institucional en el ámbito de la tributación, es hablar de que en cada uno de los eslabones citados, se actúe con absoluta integridad. Actuar con absoluta integridad significa: aplicar de manera cabal la ley, sin importar a quién se aplique la misma”.

“Es por ello, que una Administración de Impuestos fuerte, así como requiere de una gerencia con credibilidad y visión; de auditores calificados, que actúen apegados a la ética que determinen correctamente las deudas; de técnicos en el ámbito de la tecnología que permitan aprovechar herramientas para hacer los procesos más ágiles y eficientes; asimismo, necesita de que las instancias donde se diriman las diferencias entre contribuyentes y la autoridad tributaria, sean verdaderos garantes de la aplicación cabal de la ley”, expresó.

“Las instituciones, plantea el profesor José Luis Alemán, sólo son eficientes, es decir, presionan eficazmente su cumplimiento, si son aceptadas por los miembros de una sociedad y si el Estado u otras instancias sociales de reconocida solvencia (prensa, opinión pública, iglesias…) las interpretan consistentemente”, citó.

Afirmó que “por suerte, la DGII goza de un envidiable posicionamiento, según la última encuesta de Imagen, Satisfacción y Desempeño de la Dirección General de Impuestos Internos, aplicada por la firma encuestadora Gallup de la República Dominicana, el 83% de los contribuyentes consideran que la imagen general  de la DGII está entre excelente y  buena, un 12% regular y sólo un 4% respondió negativamente”.  “Es decir, los eslabones que conforman la cadena del proceso tributario de la DGII están adecuadamente engrasados y actuando en total armonía”, afirmó Hernández. Aprovechó la ocasión para celebrar, “lo que parodiando al Director General de Aduanas, mi amigo Miguel Cocco, la lógica de los acontecimientos no nos ha permitido hacer: celebrar la nueva reforma de la Administración Tributaria, que constituye la Ley que otorga autonomía patrimonial, funcional y financiera a la Dirección General de Impuestos Internos, y a propósito, también a la Dirección General de Aduanas (DGA), lo que representa, sin lugar a dudas, un nuevo espaldarazo del Señor Presidente de la República para la DGII y la DGA, y que muestra, una vez más, su convencimiento de que una sociedad moderna necesita instituciones verdaderamente fuertes”.