Advierten cambio climático sería un potente expulsor de poblaciones afectadas

22_11_2019 HOY_VIERNES_221119_ El País12 B

El sol quema, el ambiente se convertirá en horno, ¡un asadero! No bastarán sombreros y sombrillas, el presente nos azota y el futuro vendrá con temperaturas ardientes, deshielo de glaciales y aumento del nivel del mar, entre otros devastadores efectos de la agresión a la naturaleza que dejará sin nido a millares de aves y de humanos, propiciando nuevas y masivas migraciones.
Cambio climático y migraciones, expresión de la degradación humana y ambiental, dos fenómenos que convergen en la República Dominicana y en el mundo, donde el calentamiento global, la desigualdad social y la pobreza devienen como causantes de desplazamientos poblacionales, impulsados por sequías e inundaciones, falta de agua, descenso de la producción en tierras sedientas y consecuente inseguridad alimentaria.
La ira de la golpeada naturaleza, el nocivo impacto de la industrialización y la deforestación, se apodera de hombres y mujeres configurando un tercer fenómeno igualmente asociado a la injusticia social, a la desigualdad: las masivas protestas sociales que mantienen en llamas a países de América Latina y de otras latitudes.

Ley de sobrevivencia. Inexorablemente, como las aves que migran en busca del alpiste, los desposeídos de nuestro país y de todo el planeta seguirán emigrando contra viento y marea guiados por el instinto, por la ley de sobrevivencia.
No obstante la prolongada sequía y otros signos del calentamiento global, el Gobierno y la población dominicana viven al margen de las advertencias sobre el cambio climático, pese a figurar RD entre los 12 países más amenazados, entre 195 naciones, por su condición insular y los pronósticos de elevación del nivel del mar, así como por estar en la ruta de los huracanes, cada vez más virulentos, además de la alta proporción de población vulnerable.

Como si nada ocurriera, no cesa en el país la depredación: deforestación de bosques, erosión de los suelos, extinción de acuíferos superficiales y subterráneos, extracción de arena en los ríos y la contaminación que también afecta a los mares, una polución que se incrementará con las plantas de carbón en construcción.
Potenciará migraciones. Las irritantes migraciones, situación enojosa que desde ya perturban a Estados Unidos y Europa, se potenciarán con el cambio climático, en una sinergia que aportará otros elementos de expulsión de poblaciones afectadas, contra las que no podrán valladares odio o de cemento, los muros y barreras levantados por el racismo y la xenofobia.
Si las grandes economías y naciones emergentes no asumen el compromiso de salvaguardar al planeta, de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en la proporción recomendada, a millones de personas se les destruirá su hábitat y una marea humana continuará desplazándose pese a las endurecidas normas migratorias. Oleadas de migrantes, que enfurecen a Donald Trump, seguirán llegando en yolas a Puerto Rico y en pateras a Europa, y en la grupa de la ilegalidad cruzarán la frontera de México-EU.
Latinos, africanos y asiáticos procedentes de tierras que siglos atrás Europa colonizara, explotara, despojara, continuarán invadiéndola con su pobreza a rastras. Como respondiendo a la ley de causa y efecto, los daños se revierten, alterando su ordenado y aséptico entorno, arrebatándoles la paz.
Nuevo orden. Los derroteros del mundo reclaman un nuevo orden social, financiero y político para preservar la “casa común” y solucionar los grandes retos de la humanidad.
Científicos y expertos siguen denunciando las fallas del sistema sin respuestas contundentes de los gobernantes. La agresión a la naturaleza y a millones de seres humanos con la desigualdad augura catástrofes en un mundo con una economía deshumanizada, con excesiva inequidad en la distribución de la renta, concentrada en pocas manos, particularmente en países desarrollados renuentes, como los EU, a emprender las acciones indispensables para contener el cambio climático.
Moderar sus efectos requiere de grandes cambios en la forma en que funciona la sociedad global y su interacción con los ecosistemas naturales. La urgencia de la crisis climática exige un enfoque distinto, un sistema de desarrollo centrado en la equidad y la justicia, en los derechos humanos, que respete al medio ambiente por encima de los intereses económicos y los gobiernos apliquen medida radicales para detener la destrucción planetaria.

Predicciones de los científicos
Los esfuerzos encaminados por las naciones para disminuir las emisiones de efecto invernadero resultan insuficientes, impidiendo garantizar la meta consignada en el Acuerdo de París, de reducir la temperatura en dos grados centígrados, estabilizar el calentamiento global por debajo de 1.5 grados.
Los científicos han planteado soluciones efectivas en seis áreas: descarbonización y transición global a las energías renovables; infraestructuras y ciudades sostenibles y resistentes; agricultura sostenible; manejo bosques y océanos; resiliencia y adaptación a los impactos climáticos; y alineación de las finanzas públicas y privadas con una economía neta cero. De no cumplirse, algunos lugares del planeta se volverán inhóspitos, originando así desplazamientos de poblaciones en razón de la escasez cada vez mayor de suministros regulares de alimentos y agua así como del aumento de la frecuencia y gravedad de inundaciones y tormentas. Informes del Grupo Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) y otras fuentes establecen parámetros de lo que podría ocurrir:
Para 2050 se prevén grandes extensiones cada vez más áridas y crecerá del 2 al 10% la proporción tierras que sufrirán sequía constante. Predicen que los suelos que padecerá sequía extrema pasarán de del 1% actual a 30% finales del siglo XXI, y que la temperatura media suba entre 1,8ºC y 4ºC. Los patrones de lluvias cambiarán a medida el ciclo hidrológico se vuelva más intenso, lo que en algunos lugares se manifestará en diluvios que arrastrarán la capa superior del suelo.

ZOOM
Condicionantes
Dos factores condicionantes intervienen en los efectos meteorológicos del cambio climático sobre la migración: 1) Los procesos climáticos: elevación nivel mar, salinización del suelo de uso agrícola, desertificación y creciente escasez agua. 2) Los fenómenos meteorológicos: tormentas, inundaciones, crecidas repentinas de lagos glaciares. Además, juegan un rol vital las políticas gubernamentales, el crecimiento demográfico y capacidad de recuperación comunitario tras un desastre natural. Todo eso determina el nivel de vulnerabilidad poblacional.

 

LAS CLAVES
1. Emisor y receptor
La RD, país receptor y emisor de migraciones, estará sometida a fuertes tensiones climáticas y metereológicas. Además, tiene por vecino a Haití, país con una degradación ambiental extrema que tenderá a acrecentarse con los efectos del cambio climático, incrementando la migración de haitianos hacia RD y otros países.

2. Migraciones internas
El cambio climático podría provocar en el futuro desplazamientos masivos en el interior de los países afectados, según un informe del Banco Mundial de 2018, el cual determinó que más de 143 millones de personas que se convertirían en “migrantes climáticos” expulsados de sus hogares por inundaciones, sequías y falta agua.

3. Alto riesgo
Científicos piden al mundo encarar la emergencia climática con la reducción de las emisiones de dióxido de carbono y otros factores que conducen al calentamiento global, a fin de aminorar sus efectos para evitar o atenuar el inevitable sufrimiento humano si no se cumplen las recomendaciones. Este fenómeno pondrá a prueba la capacidad de adaptación de las comunidades, en las que será determinante mejorar los sistemas de reducción de riegos.

4. Efectos en la salud
Científicos prevén que el calentamiento global podría agravar varios problemas de salud, aumentando vectores de transmisión como el mosquito de la malaria y del dengue, cuyo ciclo de reproducción se reduce con muy elevadas temperaturas.

5. Una esperanza
Un tsunami social encendió la mecha, el clamor juvenil se unió a los reclamos de científicos para que los gobernantes del mundo asuman la responsabilidad de adoptar decisiones efectivas para afrontar las amenazas del cambio climático. “Si nadie más toma medidas, entonces lo haremos nosotros“, dijo la activista climática sueca de 16 años, Greta Thunberg, a manifestantes en Nueva York, en ocasión de la reciente Cumbre de Acción Climática de la ONU.