Advierten sobre retroceso en  barrios por falta de electricidad

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Los cortes en el suministro de energía eléctrica, de entre 15 y 18 horas, mantienen estancado el desarrollo de los barrios Simón Bolívar, Las Cañitas y 24 de Abril, ya que los talleres, escuelas laborales, colmados y otros negocios funcionan por la utilización de plantas de emergencia.

En los lugares mencionados, el grito es el mismo, “aquí no se puede hacer nada, porque la luz no nos deja”.

En el caso de los colmados, han optado por no vender embutidos y los que se atreven compran solamente lo que pueden vender en dos o tres horas para evitar pérdidas.

Los talleres y las escuelas laborales funcionan porque sus propietarios cuentan con plantas propia, lo que eleva los costos de producción, en el caso de los primeros, mientras, en cuanto  a las segundas, se retrasa el proceso de enseñanza.

Raúl y Miguel Féliz, dos hermanos que laboran en Talleres Rojas, en la calle 8 del barrio 24 de Abril, expresaron que tuvieron que comprar una planta de emergencia para no cerrar el negocio donde se elaboran muebles y todo tipo de trabajos en madera.

Señalaron que el hecho de trabajar con plantas propia encarece los productos y por tanto disminuye la demanda, ya que los clientes no están en comprar artículos caros y regatean hasta lo último.

Indicaron que lo peor es que mientras aumentan los apagones en esa misma medida se elevan las facturas, situación que consideran como insoportable.

La crisis en el suministro de electricidad afecta no solamente a los negocios, en los hogares no se duerme y las amas de casa tienen que estar al acecho para lavar en el momento que llegue luz, por una o dos horas.

“De 24 horas que tiene el días, apenas recibimos cuatro o cinco de luz, por eso hemos preferidos no comprar embutidos y utilizar los refrigeradores para guardar otros artículos”, expuso Rafael  Miguel Núñez, del colmado economato, en Las Cañitas.

Ubicado en la calle 24 de Abril, en Las Cañitas, dijo que en los últimos días se ha visto obligados a votar carne de pollo, queso, jamón  y otros artículos, porque la energía que recibe no alcanza siquiera para conservar los alimentos.

Mientras reporteros de este diario recorrían el barrio Las Cañitas, llegó el fluido eléctrico, de inmediato Ana Lidia Luna, en la calle Magnolia sacó su lavadora y una canasta llena de ropa para aprovechar lo que definió como “un milagro”, ya que los apagones no la dejan hacer nada, ya que  no cesan.

En la zona existe un acuerdo con el Programa de Reducción de Apagones (PRA) en el que los hogares pagan entre 300 y 500 pesos mensuales y los pequeños negocios entre  1,500 y 2,000 pesos.

Además de las interrupciones, cuando el servicio llega a los barrios es inestable, por eso con frecuencia se producen altos y bajos voltajes produciendo graves daños a los electrodomésticos.

Patricia Robles advirtió sobre el peligro  que la docencia en el próximo período escolar no inicie el próximo mes de agosto, en la tanda nocturna.

Las claves

1.  Estrago

Las suspensiones en el suministro de energía eléctrica estanca el desarrollo de los talleres y escuelas laborales en Las Cañitas, Simón Bolívar y 24 de Abril.

2.  Los hogares

Las amas de casa viven al acecho de la energía para poder lavar la ropa de la familia, ya que el suministro de energía es precario.

3. Embutidos

En los colmados de los barrios mencionados suspenden la venta de chuleta, jamones, quesos y otros productos, por falta de electricidad.