“Affaire” Jeffrey/Raphael;
la venta de un producto popular

POR DONALD ROWLAND

La llamada “industria del disco” en nuestro país ha demostrado que tiene sus peculiaridades, especialmente cuando se trata de la promoción de las figuras que dominan de tiempo en tiempo el escenario de la preferencia del gusto artístico popular. Ahora surge como salido de la nada, la figura de “El Jeffrey” de quien se afirma en los círculos faranduleros que cuenta con un sólido respaldo mercadológico ($$$) y el apoyo de un poderoso sector del negocio de la música popular.

La promoción comercial de este cantante ha resultado ser tan exitosa que sus manejadores han logrado asociarlo al nombre de Raphael, el gran “Divo” mundial de la canción hispana en un “affaire” que parece hábilmente programado para elevar la imagen y el valor comercial de este sensacional producto, colocándolo de ese modo en el primer lugar del ranking afectivo de las masas.

Las gestiones avanzadas hasta el momento indican que el promotor o los promotores de esta nueva figura están cumpliendo su primer cometido, que es el de llevar a cabo todas la labores que el artista no puede realizar por sí mismo en estos complicados tiempos de la comunicación de masas. De ese modo estos representantes manejan los contratos, se ocupan de sus asuntos contables y legales, determinan su estrategia de relaciones públicas así como las giras promocionales que se han convertido en un mandatorio en todo el esquema de trabajo de cualquier artista.

El trabajo de promoción artística no es, como algunos pudieran pensar, una labor exclusiva de estos tiempos, aunque si podemos afirmar que las diferencias con respecto a tiempos pasados si son relevantes. Comenzando por el uso de los recursos que provee la tecnología de la computación y del Internet, nunca antes soñado por los especialistas del ramo.

Pero las diferencias fundamentales, no obstante, se expresan en la aplicación de las modernas estrategias de comunicación publicitaria que abordan al artista como un producto vendible, enfocando el trabajo de promoción desde el punto de vista de los atributos en cuanto a su figura, presencia física e imagen personal y no en sus valores intrínsecos de talento, vocalizacion y trayectoria artística que era el fuerte de los artistas en pasadas generaciones.

El trabajo de los manejadores artísticos (managers) es una función sumamente complicada y aunque existen prácticamente tantos promotores como artistas tenemos en la actualidad, solo aquellos que dominan la técnica y guían la carrera del artista a niveles en que el artista no se sienta desilusionado con sus servicios, pueden alcanzan el éxito y acumular suficiente dinero para convertirlo en su profesión de vida.

El “affaire” Jeffrey-Raphael de esta semana, por sus resultados deja entrever que en el mismo actuó una mano experta. Sino pregúnteselo a Luis Medrano el zar dominicano de la promoción artística.

MERCADO DE LA MÚSICA EN EL MUNDO

El Mercado global de la música tuvo un valor de $US32 Billones de dólares (28.5 billones de Euros) con ventas unitarias (incluyendo la música de video) de 2.7 billones. La música de formato audio declino 9.9% de su valor. Una pequeña porción de esta pérdida fue compensada con un halagüeño incremento de 46.6% en las ventas de video música. Las ventas de álbumes de CD alrededor del mundo redujo su valor en 9.1%, mientras las ventas de sencillos cayó en 18.7%.

Los Estados Unidos y el Reino Unido figuran como número uno y número tres entre los 10 principales mercados de la música alrededor del mundo, siendo responsables del 37% y del 10% de las ventas mundiales. Alemania baj del cuarto lugar entre los 10 principales mercados y ahora ocupa el quinto lugar en el ranking mundial de la música. Por primera vez no aparece ningún mercado de Latino América entre los primeros 10, con ventas tanto en México como en Brasil fuertemente afectadas por las crisis económicas y la rampante piratería de los últimos años.

De los diez principales mercados, solo dos tuvieron crecimiento – Australia aumentó su valor en un 5.9% y el Reino Unido subió marginalmente en un 0.1%.

América Latina mientras tanto, continúa sufriendo la piratería de forma física y en línea así como de las difíciles circunstancias económicas. Las ventas han disminuido por tercer año consecutivo en toda la región con una caída en valor de 14.4% en el 2003.

La industria se ha achicado, provocando que una disminución en los sellos, cierre de las tiendas al detalle y la reducción de certificación de premios en varios mercados reflejen menos ventas. México salió del ranking de los diez principales, sufriendo una declinación en valor de 16.2%. Argentina, Perú y Uruguay mostraron incrementos sobre la profunda declinación del año 2002.

d.rowlan@verizon.net.do