Afirma beneficios del TLC van más allá
del comercio

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POR MARIO MENDEZ
En su defensa del Tratado de Libre Comercio Estados Unidos-América Central y República Dominicana (Cafta-RD), funcionarios de los Estados Unidos han enfatizado en los cambios estructurales que producirá en la región, no sólo en su impacto económico. Particularmente, se ha planteado que el TLC mejorará la transparencia en la gestión de los gobiernos de la región y mejorará las normas laborales.

El secretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roger Noriega, dijo el 6 de abril en un diálogo con representantes de las comunidades centroamericana y dominicana (CENDRUSA), celebrado en el Departamento de Estado de los Estados Unidos que más allá de lo económico, se prevé que el CAFTA-RD promoverá la movilidad social, fortalecerá las instituciones democráticas y estimulará la transparencia gubernamental.

Agregó que el pacto alentará también la observación mejorada de las normas laborales y la creciente cooperación para fomentar una administración ambiental acertada.

“Queremos que el acuerdo estimule no sólo el crecimiento, sino también el cambio estructural positivo en América Central y el Caribe”, precisó Noriega.

En esa misma línea, el congresista estadounidense Henry Cuéllar, en sus comentarios ante la conferencia de CENDRUSA, dijo que el pacto representa una oportunidad de elevar las normas laborales internacionales.

Más allá de su potencial para apuntalar de modo similar el crecimiento en las naciones firmantes del CAFTA-RD, el acuerdo “nos da una oportunidad real de elevar las normas laborales en todo el mundo”, dijo.

Explicó el congresista que el CAFTA-RD está diseñado específicamente para fomentar la aplicación de leyes laborales en la región, al emplear, para promover esa aplicación, sanciones pecuniarias o la pérdida potencial de beneficios comerciales.

Por su lado, Robert Zoellick, quien fue representante comercial de Estados Unidos antes de convertirse en vicesecretario de Estado, afirmó que “el presidente Bush cree firmemente que la prosperidad de la región depende de tres compromisos: con la democracia, con la seguridad y con el libre mercado”, observó.

“Ahora estamos a punto de entrar en una asociación económica muy importante con seis democracias”, dijo, agregando que tal asociación, “reduciría aranceles, abriría mercados y, lo que es más importante, establecería reglas para una economía mundial del siglo XXI”.

El CAFTA-RD “se refiere a mucho más que el comercio”, agregó. Al crear más oportunidades económicas en toda la región mientras aumenta la transparencia y la rendición de cuentas, el CAFTA-RD tiene un gran potencial para aliviar la pobreza, luchar contra la corrupción, impulsar las instituciones democráticas y fortalecer el imperio del derecho en países que pueden necesitar reforzar esos aspectos, dijo.

Zoellick dijo a los que se oponen al Cafta-RD que “quieren que les demos la espalda a las democracias” que se esfuerzan por afirmarse. “Esos críticos se equivocan”.

Afirmó que, por el contrario, los gobiernos libremente elegidos en todos los seis países de la región apoyan el acuerdo, porque “esas democracias saben que el CAFTA-RD es un hito histórico en su camino hacia la prosperidad”.

En respuesta a los oponentes que alegan que el CAFTA-RD no se interesa lo suficiente en proteger los derechos de los trabajadores, destacó que el pacto reclama específicamente una “mejor aplicación de las leyes laborales”, al igual que la protección del medio ambiente. Instó a la ciudadanía estadounidense a comunicarse con sus representantes en el Congreso para expresarle su apoyo, en términos generales, al libre comercio y las economías abiertas, y en particular al CAFTA-RD.

En cuanto a las quejas que plantearon contra el CAFTA-RD los sindicatos obreros estadounidenses, dijo Zoellick que “esto es muy frustrante, porque, naturalmente, los países de la región no pueden progresar más (en cuestiones laborales) hasta que no se vuelvan más prósperos. El verdadero problema, entonces, es ¿cómo mejorarán las condiciones si hacemos a un lado a la región?”

“No creo que podamos dar por sentado el progreso de los últimos 10 ó 15 años; puedo imaginar un escenario” en el cual ese progreso sea echado atrás, “y qué tragedia sería eso”, dijo.

Sugirió que la entrada en vigor del CAFTA-RD ayudaría a estimular el desarrollo regional y a apuntalar los gobiernos legítimos, reduciendo, por lo tanto, el riesgo de perturbaciones sociales y políticos, explicó Zoellick.

“Realmente, hay en esto grandes cosas en juego, y necesitamos que la gente las recalque”, concluyó.