Afirma neumonía, infecciones causan mayoría de las muertes de niños  Haití

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ALTAGRACIA ORTIZ G.
a.ortiz@hoy.com.do
La incidencia de niños con sida, tuberculosis y neumonía es muy alta en Haití, un país con tasas de mortalidad infantil y materna escandalosas, planteó ayer el doctor Manuel de Jesús Castro Garzón, médico cubano que trabaja en ese país.

El galeno, quien también vivió en varias ciudades africanas, asegura que su mayor preocupación sanitaria en Haití es  dejar que las cosas pasen sin tomar medidas.

“Un hospital puede durar dos meses cerrado, sin servicios y no pasa nada, porque el 80 por ciento de los partos son realizados por parteras y la tasa de mortalidad es muy elevada”, aseguró el médico, quien para poder insertarse en la comunidad haitiana más pobre tuvo que aprender su idioma, el creole.

En la actualidad trabaja en un hospital pediátrico. Allí muchos niños desarrollan sida  en forma precoz, mueren en menos de una semana.

Señaló que los grupos de riesgo también son muy elevados en Puerto Príncipe y que los niños con sida comparten las salas de otros enfermos menores, pues desean que no se sientan discriminados.

La necesidad de alimentos hace que las madres lacten a sus hijos por más tiempo y por eso se contaminan más pronto, señaló.

Muchos de los niños que padecen sida lo contraen a través de la leche materna y al nacer por parto natural, asegura el especialista.

“La incidencia de sida y la tuberculosis es muy alta en ese país perneado por la pobreza, pero la gente muere por las infecciones y las enfermedades oportunistas”, expresó este médico quien lleva diez años laborando en instituciones benéficas del vecino país.

Aseguró que ese hospital tiene entre siete y 10 niños con SIDA, muchos  de los cuales sus familiares no saben del estado patológico.

“Los pacientes no mueren de sida, mueren por las infecciones”, dijo el doctor Manuel Castro Garzón.

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La mortalidad

1 .Explicó que Haití registra una tasa de mortalidad de 600 por cada 1000 nacidos vivos, pero todas son estimaciones, porque las estadísticas oficiales son conservadoras y no contiene la realidad sanitaria de un país sumido en la pobreza absoluta.