Afirma niegan acceso a medicamentos baratos

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Cinco años después de que los líderes mundiales firmaran una declaración comercial en la que anteponía la salud pública a los beneficios económicos, a las personas más pobres de los países en desarrollo todavía se les niega el acceso a medicamentos baratos que les pueden salvar sus vidas.

En el documento “Patentes contra pacientes: Cinco años después de la Declaración de Doha”, dado a conocer hoy, la agencia internacional Oxfam afirma que los países ricos hacen muy poco, o nada, para cumplir sus obligaciones. En algunos casos, menoscaban el alcance de la declaración.

En la declaración se recoge que los países en desarrollo pueden anteponer las garantías de salud pública ante las reglas de propiedad intelectual de la Organización Mundial del Comercio (conocidas como TRIPS) para asegurar el acceso a medicamentos genéricos más baratos. Estas medicinas representan la forma más efectiva para mantener unos precios asequibles, asegura Oxfam.

“Los países ricos han traicionado el espíritu de la Declaración de Doha -afirma Ángela Hernández, portavoz de la campaña Comercio con Justicia de Oxfam en República Dominicana-. La declaración contempla las medidas adecuadas pero necesita la voluntad política para que funcione. Y eso no está pasando. Vamos hacia atrás mientras hay gente que sufre y muere innecesariamente”.

Desde 2001 la situación ha empeorado para las personas enfermas en los países en desarrollo:

_ Más de 4 millones de personas se contagiaron de SIDA en 2005.

_ El cáncer, en un momento considerado un “problema de ricos”, está aumentando en la población de los países en desarrollo, a un ritmo que doblará el número de enfermos en el año 2020, 60% de los cuales vivirán en países en desarrollo.

_ El número de enfermos de diabetes ha crecido de 30 a 230 millones de personas en los últimos 20 años, la mayor parte de los cuales se ha registrado en los países pobres.

La Organización Mundial de la Salud asegura que el 74% de las medicinas para combatir el VIH están controladas por monopolios, el 77% de los africanos enfermos de SIDA tienen acceso a un tratamiento y el 30% de la población mundial afectada todavía no recibe regularmente medicamentos.

Hay muchas razones que explican esta situación, pero la más importante es que los países ricos, especialmente Estados Unidos, están presionando a los países en desarrollo a aceptar reglas muy estrictas para la protección de la propiedad intelectual, con el objetivo de preservar los monopolios de las empresas farmacéuticas. Esto reduce la competencia de los medicamentos genéricos y mantiene los precios elevados.

“Las estadísticas son desalentadotas, y aún así Estados Unidos continúa negociando acuerdos comerciales con reglas cada vez más duras que limitan a los países el uso de las garantías de salud pública -asegura Hernández-. Si se implementan, estos acuerdos obligarán a Colombia a pagar 940 millones de dólares más cada año hasta el año 2020 para cubrir los costos de sus medicinas, lo que afectará a 6 millones de pacientes. Algo similar ocurrirá en Perú, donde los precios de los medicamentos puede incrementarse un 100% en 10 años y un 162% en 18 años”.  Otros países ricos, especialmente los de la Unión Europea, han consentido las acciones de Estados Unidos. Las compañías farmacéuticas han ido más allá desafiando directamente a países como India y Filipinas que han tratado de implementar las garantías de salud pública de contempla la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En 2005, varias organizaciones de enfermos de cáncer en India usaron las leyes nacionales de propiedad intelectual para detener la aplicación de una patente, presentada por la compañía suiza Novartis, para su anticancerígeno Glivec. Está acción permitió a las empresas indias seguir produciendo un medicamento genérico que cuesta 2.700 dólares al año, frente a la versión de Novartis que ronda los 27.000 dólares por paciente y año.

Sin embargo, Novartis ha apelado la decisión de la Corte. Si gana, amenazará la existencia de la industria India que es el líder mundial en la exportación de medicamentos genéricos, de los que alrededor del 67% se dirigen a los países en desarrollo.

“Novartis ha asegurado a Oxfam que no existe mercado para Glivec en India y que si ha desafiado a las autoridades es para que el país alinee sus leyes de propiedad intelectual con los TRIPS. Sin embargo, India sólo quiere usar la flexibilidad existente bajo el TRIPS y Novartis trata de impedir ese derecho”, dice Celine Charveriat, coordinadora de la campaña Comercio con Justicia.

Mientras, en Filipinas, el gobierno ha hecho análisis y ha aprobado una versión genérica de Novarsc, un medicamento para el corazón que en estos momentos está patentado por la compañía estadounidense Pfizer. Las autoridades quieren asegurar una versión barata de Novarsc, que cueste un 90% menos, y que esté en el mercado en cuanto termine la patente, que expira en junio de 2007.

Oxfam cree que la acción del Gobierno es consistente con el Acuerdo TRIPS y con las leyes de propiedad intelectual filipinas. Sin embargo, Pfizer está demandando al gobierno. Si gana, limitará la capacidad gubernamental de acceder a medicinas más baratas y de aplicar las garantías TRIPS.

“Los países en desarrollo tienen la obligación de utilizar las medidas que protejan su salud pública pero cuando tratan de hacerlo se enfrentan a una gran presión”, dice Hernández.

Para que la Declaración de Doha funcione, Oxfam pide:

_ Que la OMC revise el impacto del Acuerdo TRIPS para asegurar que todos los países pueden proteger sus sistemas públicos de salud.

_ Que EEUU deje de presionar a los países para adoptar criterios estrictos sobre propiedad intelectual, especialmente en las negociaciones de acuerdos de libre comercio.

_ Que la UE no busque medidas TRIPS-plus dentro de los Acuerdos de Asociación Económica y que de espacio político a los países para aplicar las flexibilidades reconocidas por TRIPS.

_ Que los países ricos den apoyo político y técnico a los países en desarrollo para usar las garantías TRIPS y asegurar el acceso a medicamentos baratos.

_ Que los países en desarrollo implementen las garantías de salud pública.

_ Que se ponga fin a las demandas presentadas por Novartis y Pfizer contra los países en desarrollo.

 “Los países ricos deben cumplir sus compromisos y dejar de socavar la Declaración de Doha con acciones que únicamente les benefician a ellos -afirma Hernández-. Ahora, más que nunca, necesitamos un sistema comercial global que anteponga la salud a los beneficios económicos y que asegure medicamentos baratos para todos”.