Agenda para relanzar el país

Una particularidad indeseable de nuestro país ha sido que el crecimiento de la economía no ha impulsado cambios institucionales necesarios para fortalecer la competitividad en todos los órdenes y lograr niveles razonables de formalidad e inclusión social y económica. Ese reto constante explica por qué desde el sector empresarial se insiste en la necesidad de hacer cambios y reajustes que nos permitan acomodarnos en una posición más progresista y acorde con el impulso económico.

Las conclusiones de la VIII Gran Convención Empresarial 2015, organizada por el Consejo Nacional de Empresa Privada (Conep), pone en el tapete propuestas puntuales para que podamos articular una justicia independiente, un sistema fiscal moderno, transporte de calidad y libre de monopolio, suministro eléctrico constante, eficiente y a precio justo, mejor seguridad social, más formalidad en la economía y otros factores que fortalezcan la competitividad del Estado.

Quienes están replanteando estos retos para ser atendidos en los próximos cuatro años son precisamente los componentes de la maquinaria productiva que mueve la economía del país y que precisa de reglas de juego más ajustadas a las necesidades de un Estado que, avasallado por el laborantismo político, ha evadido la agenda de trabajo para lograr el desarrollo integral.

  Seguridad ciudadana

Pretender curar la enfermedad sin atacar la causa es un ejercicio inútil. Eso incluye las enfermedades sociales, como la inseguridad ciudadana. La oficial de Gobernabilidad del PNUD, Angie Bergés, juzga que resulta infructuoso hacer cotejos estadísticos sobre la criminalidad, si esa tarea no se complementa con políticas públicas a corto y mediano plazos para combatir las causas del mal.

Las medidas de impacto inmediato, como el control de las horas de venta de bebidas alcohólicas y otras similares que se se han adoptado no han tenido impacto en las estadísticas de criminalidad porque no atacan la base de ese problema. El Estado está en el deber de analizar todas las causas que estimulan el delito para diseñar, a partir del diagnóstico, el remedio más adecuado en cada caso.