Agilizarán obra puente peatonal Gómez-27

Los ingenieros que trabajan en el puente peatonal de la intersección de las avenidas Máximo Gómez con 27 de Febrero tienen previsto cerrar ese tramo durante el próximo miércoles con la finalidad de agilizar la obra.

Así lo afirmó ayer Miguel Soto, ingeniero suplente de la construcción, quien explicó que ese será el último día que se cierren las vías.

“Hoy va a quedar montada esa parte de ahí (una de las pasarelas laterales) y sólo nos va a quedar la otra pasarela. Como es como un arco en forma de H, nada más va a faltar poner el otro lado y ya el miércoles lo estaríamos montando”.

Tras manifestar que para colocar la pasarela se hace indispensable cerrar las vías, Soto sostuvo que después de montar esa parte será poco lo que les falte para terminar la obra. “Después que terminemos la pasarela entonces lo que quedaría es trabajar con las escaleras y con algunos detalles. Para eso la calle no se cerraría”.

[b]EL CIERRE[/b]

Durante las horas de la mañana y la tarde de ayer, el tránsito vehicular de la avenida Máximo Gómez fue cortado desde la avenida John F. Kennedy hasta la calle México. En el caso de la 27 de Febrero, se eliminó el acceso a los cuatro carriles superiores, obligando a los carros a transitar por los túneles.

El desvío, aunque fue anunciado por la prensa, tomó por sorpresa a conductores, quienes no se percataban del cierre de las vías hasta que llegaban a los mismos letreros de desvío.

En el caso de la Máximo Gómez el cierre era más evidente que en el de la 27 de Febrero. Los letreros, ubicados en los laterales de los pasos a desnivel, no se veían demasiado.

[b]EL COSTO DE LA OBRA[/b]

La construcción del puente peatonal de las avenidas Máximo Gómez y 27 de Febrero está prevista dentro de un proyecto gracias al que se construirá otro puente en la Máximo Gómez con John F. Kennedy.

El costo total presupuestado para ambos puentes es de RD$75,720,297.57 (setenta y cinco millones, setecientos veinte mil, doscientos noventa y siete pesos con cincuenta y siete centavos). La fecha límite para la finalización de la obra es en agosto de este año.

[b]TRICICLEROS Y PEATONES[/b]

Los tricicleros, exhibiendo con orgullo sus más variados productos, continuaron transitando libremente por la intersección de las avenidas Máximo Gómez con 27 de Febrero. Con discreción, sin molestar a los trabajadores, pasaban cautelosamente por el lugar.

Los peatones, por supuesto, también cruzaban por las calles durante el día de ayer. Sorprendidos, algunos expresaban que sólo así la Gómez podía verse tan tranquila.

Otros, como los motoristas, apagaban su máquina y entraban caminando: “es muy duro dar esa vuelta tan grande, prefiero caminar el pedazo”, dijo un joven disponiéndose a cruzar llevando a su motor de la mano.

[b]TRASTORNO A LOS CONDUCTORES[/b]

La jornada del día de ayer fue especialmente pesada para los conductores que circulan por el Distrito Nacional. Aunque no hubo tapones, el cierre de la 27 con Gómez obligaba a la gente a dar una vuelta muy grande para poder cruzar de un lado a otro de la ciudad.

Daba igual que uno fuera de este-oeste, de norte-sur o todo lo contrario: había que desviarse muchas calles. Todo porque, como el V Centenario estaba cerrado para darle paso a la Villa libre, había que tomar la 27 de Febrero por obligación. En caso de no hacerlo, y aventurar a cruzar por el puente Francisco del Rosario Sánchez, se encontraría con que la calle Padre Castellanos estaba cerrada desde la avenida Yolanda Guzmán. ¿La opción? Tomar la Pedro Livio Cedeño.

En el caso de la Avenida George Washington, donde está el Malecón Libre, la calle estaba abierta durante las primeras horas de la tarde de ayer: por la celebración del desfile de Carnaval, al parecer, se pensó que era mejor dejar la vía despejada.

Al llegar al puente flotante, donde muchos parroquianos se dedican ahora a pescar, la gente se sorprendía al ver que habían cerrado el carril que da acceso a la avenida del Puerto. Es decir, quienes iban de oeste a este podrían cruzar, mientras que los que venían del este se tenían que desviar.

“Sólo pueden cruzar los de la actividad”, contestaba el militar que hacía turno allí a quien quería cruzar por la vía. Los organizadores y participantes del Carnaval, en pocas palabras, eran los únicos bienvenidos.