Agricultores le tumbaron el pulso

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BUENOS AIRES.  AP.  La presidenta Cristina Fernández derogó ayer un polémico impuesto móvil a las exportaciones de granos que desató múltiples protestas y puso en crisis a su gobierno, un día después de que fuera rechazado por el Senado. 

El anuncio fue formulado por el jefe de gabinete Alberto Fernández, quien en conferencia de prensa en la casa de gobierno leyó el decreto firmado por la mandataria.

En el documento oficial, la presidenta ordena al ministro de Economía dar marcha atrás con la resolución ministerial del 11 de marzo que había establecido las nuevas retenciones (gravámenes).  “Ordenamos dejarlas sin efecto para que puedan discutirse en democracia”, anunció el jefe de gabinete. 

En marzo, el gobierno había fijado por resolución ministerial un esquema móvil de retenciones que ataba la tasa del impuesto a la cotización de los granos en el mercado internacional y que para el caso de la soja, de la que Argentina es tercer productor mundial, implicaba un aumento de más del 10%.  Ahora que el nuevo esquema ha sido derogado, las retenciones volverán al 35% vigente hasta marzo.  “Con la derogación… creo que termina el conflicto y empieza una nueva etapa de negociaciones entre el campo y el gobierno”, dijo el presidente de  Rural Argentina, Luciano Miguens.

La clave

Popularidad en picada

El prolongado conflicto desató la primera crisis para el gobierno de Fernández, que asumió en diciembre, y provocó un fuerte descenso en su popularidad. El jueves, el Senado rechazó el proyecto –que ya contaba con media sanción de la Cámara de Diputados– con el inesperado y decisivo voto del vicepresidente de la república.