Agricultura de mercado: plantean fuertes cambios para la transición del campo RD

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Con anterioridad y paralelamente al advenimiento de la Revolución Industrial en el siglo XVIII en países europeos como Inglaterra, Francia y Holanda, fue necesario que el desarrollo agrícola en los países fuese el principal medio de tracción para un pleno crecimiento de las economías industrializadas del Viejo Continente.

En el momento en que los países de América Latina empezaron hacia las décadas de los años 30 y 40 del siglo XX sus tardías revoluciones industriales bajo el arrebato de las concepciones nacionalistas que preconizaban partidarios de un desarrollo industrial protegido mediante barreras arancelarias, también estuvo presente la agricultura como el acicate de cambios destinados a favorecer la modernización de los países bajo el espéculo de una óptica capitalista burguesa deformada en un entorno económico dependiente de los países ricos.

Pero esta agricultura que más bien debió erigirse en el sector primario exportador de bienes transformados en los países pobres, en vez de impulsar debidamente una industria nacional que permitiese una amplia reproducción del capital, funcionó a medias y sólo sirvió para transferir inmensas riquezas del campo a la ciudad a costa de magros ingresos de subsistencia que deprimían la vida material y espiritual del campesinado de la región.

El mecanismo de acumulación capitalista obró como un sifón donde el campo subsidió ganancias a la ciudad y los campesinos se constituyeron en el trampolín de la explotación con que algunas burocracias estatales, vía los oligopolios creados por una clase de empresarios favorecidos por regímenes dictatoriales diseminados por cadi toda América Latina.

Junto a un selecto grupo de comerciantes favoritos por décadas aprovecharon grandes riquezas en desmedro de los verdaderos hacedores de riquezas en las áreas rurales donde el campesino era sometido a una expoliación despiadada de su trabajo.

[b]El agro: nuevos escenarios[/b]

Esas reflexiones están contenidas en un trabajo de recién elaboración compartido por los autores Osmar Benítez y Jesús De los Santos, en un reciente estudio sobre la nueva agricultura dominicana, en la que resaltan el contraste entre la “agricultura actual de transición a los mercados” y la “tradicional agricultura de subsistencia, la cual según expresan agoniza en un ambiente cada vez más competitivo y matizado por grandes cambios tecnológicos”.

En el documento elaborado como propuesta para los retos que deben confrontar los productores agrícolas domincanos, ambos expertos en asuntos agropecuarios exponen la necesidad de que los sectores gubernamentales y privado del país logren afianzar sus vínculos y la cooperación a fin de que la República Dominicana pueda convertirse en la potencia agrícola esperada en la región del Caribe, considerando el gran potencial de que dispone.

Refieren que se trata de nuevos problemas que ahora confronta nuestra agricultura y que afectan los factores de competitividad dentro del mercado local y también para poder competir en el exterior, a fin que nuestra producción nacional no sea desplazada y se afiance en los mercados internacionales.

En dicho documento, donde resaltan lineamientos y retos comunes que favorecen la necesaria colaboración entre los sectores público y privado del país para impulsar la producción agropecuaria y las transformaciones en el campo, exponen que por primera vez un gobierno ha elevado a su más alto nivel “el propósito de hacer de la agricultura no solamente una actividad rentable y digna de los productores, sino también un sector capaz de imponerse por su gran capacidad de absorción de mano de obra y por apuntalar el gran potencial exportable de la República Dominicana hacia otros países como abastecedor de diferentes rubros”.

Tanto el ingeniero Osmar Benítez como el economista doctor Jesús de los Santos, expresan que en lo concerniente a recursos, el gobierno ha buscado el auxilio de recursos frescos del exterior como forma de compensar las menguantes disponibilidades del Estado.

Citan como causa de este deterioro en los fondos disponibles para proyectos en el área rural lo que para el país ha significado el choque externo a nuestra economía desde el año 2000 a la fecha y luego, con los problemas confrontados por la crisis bancaria que afectó la liquidez del gobierno y del país.

Expresan en su trabajo que como parte de las acciones que se han emprendido para dar gran apoyo desde el gobierno a través de la Secretaría de Estado de Agricultura (SEA), el equipo técnico que integran más de medio centenar de profesionales del área encabezado por el secretario Eligio Jáquez, ha logrado con el aval del Presidente Hipólito Mejía, compactar un propósito que cada vez más cristaliza en proyectos que impulsan el agro nacional.

También el gran proyecto de los 298 invernaderos que están siendo erigidos en muchos puntos productivos del país, y que son de los primeros en la región del Caribe y Centroamérica, para convertir a República Dominicana en una potencia productiva capaz de abastecer de productos frescos a distintos mercados de países la región, incluyendo a los Estados Unidos. Dichos fondos se han agenciado a través de un acuerdo entre el gobierno dominicano y entidades financieras españolas.

Otro proyecto de gran importancia para la modernidad de la agricultura dominicana lo es también el “Proyecto Merca Santo Domingo”, el cual servirá de modelo en la región y que tiene como propósito llenar la función de un mega mercado que sirva de acopio a todos los productores grandes, pequeños y medianos que abastecen a la capital de productos agrícolas frescos y que pronto será inaugurado por el gobierno.

Sostienen que “son estas las iniciativas que hablan de un sector agrícola dominicano que no se rinde ante el avance de la globalización y que más bien considera esta etapa de transición tanto un reto como una oportunidad para dar el salto económico y tecnológico hacia la modernización productiva”.