Agricultura familiar y ecológica, claves para reducir el hambre en Honduras

“requiere de medidas a mediano y largo plazo”, dijo a Efe Xavier Fernández, representante del grupo ecologista Amigos de la Tierra de España.
“requiere de medidas a mediano y largo plazo”, dijo a Efe Xavier Fernández, representante del grupo ecologista Amigos de la Tierra de España.

Tegucigalpa. La agricultura familiar y la ecológica se muestran como claves para la adaptación al cambio climático y para poner fin al hambre en Honduras, donde la sequía afecta a unas 80.000 familias pobres y el sector productivo pide que se decrete una emergencia.

La sequía que golpea a Honduras es “un tema recurrente” que “requiere de medidas a mediano y largo plazo”, dijo a Efe Xavier Fernández, representante del grupo ecologista Amigos de la Tierra de España.

“Se deben adoptar estrategias a mediano y largo plazo para paliar la situación (…) hay familias que durante varios meses tienen escasez de disponibilidad de alimentos y los que tienen no les proveen los nutrientes necesarios”, enfatizó.

La ausencia de lluvias afecta actualmente a 13 de los 18 departamentos del país, donde en algunas regiones se han perdido entre el 60 y 80 % de los cultivos de subsistencia de maíz y fríjoles, granos básicos en la dieta de los hondureños, según autoridades locales.

El ecologista señaló que los efectos negativos de la sequía y la vulnerabilidad del país demandan “medidas políticas”, como aumentar la inversión al desarrollo rural, especialmente en el suelo y el agua con fines de consumo humano y productivo.

“Es necesario aumentar medidas a largo plazo, porque no es sostenible para un Gobierno y la cooperación internacional estar abasteciendo a una gran cantidad de familias de alimentos para varios meses todos los años. Es muy costoso”, explicó.

El experto considera que la agricultura familiar es “clave” para aumentar el acceso a los alimentos y reducir el hambre en Honduras, donde unas 800.000 familias viven en extrema pobreza.

“De cara a que las familias tengan una suficiente disponibilidad de alimentos de calidad, es clave que tengan una pequeña producción de hortalizas y frutas, que son básicas para una dieta equilibrada”, explicó Fernández.

Además, reconoció la importancia de la sociedad civil en cuestiones como la seguridad alimentaria y la agricultura sostenible, e instó al Gobierno a invertir más en “tecnología” para garantizar el uso eficiente del agua y que las familias tengan una producción de alimentos saludables.

El ecologista presentó esta semana un proyecto, financiado por la Unión Europea, que pretende fortalecer la capacidad de las comunidades ante la sequía para reducir la pobreza y erradicar el hambre en Honduras, donde el sector productor pide sea decretado un estado de emergencia para paliar la situación.

La sequía que afecta a Honduras podría causar un déficit de alimentos en alrededor de 146 de los 298 municipios del país, dijo el viernes el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández.

Ante la situación, que según otras fuentes oficiales afecta a unas 80.000 familias, el Gobierno ha atendido a unas 72.000 familias durante los últimos dos meses, señaló el gobernante.

Anunció además la creación de una fuerza especial de tarea integrada por los ministro del Gabinete de Gobierno para que con apoyo logístico de las instituciones a su cargo se desplacen a los departamentos en riesgo y elaboren un diagnóstico de la situación.

Bajo la necesidad de preservar el medioambiente y la salud de los ciudadanos, Honduras debe apostar a una agricultura ecológica encaminada a combatir los efectos del cambio climático, dijo a Acan-Efe el defensor de Derechos Humanos y director de la ONG hondureña Asociación Madre Tierra, Juan Almendares.

“La filosofía de Madre Tierra son los cultivos orgánicos, demostramos que no hay necesidad de plaguicidas, que no hay necesidad de alimentos transgénicos, que podemos producir nuestros propios alimentos”, explicó.

Almendares subrayó que el Gobierno debe hacer esfuerzos para fortalecer la agricultura de los pequeños y medianos agricultores, pero sin dejar de garantizar que los cultivos no tienen efectos nocivos para la salud humana y el medio ambiente.

“Necesitamos cultivos que beneficien la alimentación de la población hondureña y una utilización mejor de la tierra”, enfatizó.