Alas; diario de una libélula peregrina
Todas las relaciones tienen sentido.

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Ver  la inocencia y el amor detrás de las máscaras que todos usamos, es ver el rostro de Dios, y si somos capaces de entregar el corazón y amamos, logramos tener una experiencia de Dios. Encontramos lo divino de nuestra condición humana y alcanzamos la elevación espiritual que todos buscamos.

En todo momento en cada relación está en juego uno de dos sentimientos: el temor o el amor. Hay una máxima en educación que reza: “Enseñar es demostrar”, por tanto, cuando demostramos amor hacia los otros, aprendemos que somos dignos de amor y aprendemos a amar con mayor profundidad.

En cambio, cuando demostramos temor o negatividad, aprendemos a rechazarnos y a tener más miedo de la vida. Las ideas no abandonan su fuente, siempre aprenderemos lo que hemos decidido enseñar. Cuando elegimos bendecir a otra persona en nuestros encuentros, terminamos sintiéndonos más bienaventurados que antes de estar juntos. Si proyectamos culpa sobre otra persona, terminaremos sintiéndonos siempre más culpable.

Hace unos dias, la predica del domingo decía que la actitud de Dios hacia el error es un deseo de sanarnos, pero como somos coléricos y punitivos, hemos creado a un Dios colérico y punitivo como nosotros. La parábola del hijo prodigo nos muestra la imagen del Dios amoroso, un papá bueno. Un curso de Milagros nos recuerda que  hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, y no al revés.

También en nosotros se encuentra el espíritu compasivo. Sanar en lugar de juzgar muestra nuestro grado de rendición a nuestra naturaleza divina. Así, podemos asentir a lo que es sin la pretensión de que sea distinto para poder amarlo. Las relaciones son los laboratorios del Espíritu, que reúne a personas que así tienen la máxima oportunidad de crecimiento.

Como una computadora universal gigantesca, Él sabe exactamente qué energías combinar, y en qué contexto exacto debe hacerse para que el plan sea más útil. Ningún encuentro es accidental. Todas las relaciones tienen sentido. Si, leíste bien TODAS sin excepción alguna.