Alcohol, mortalidad e irresponsabilidad

La relación entre el consumo de alcohol y la muerte es tan estrecha que cada año mueren dos millones y medio de personas en el mundo por intoxicación alcohólica y dos millones más por accidentes de tránsito provocados por efecto de las bebidas, sin contar los lesionados, a veces, permanentes.

Estas estadísticas no incluyen los millones que mueren a causa de cirrosis hepática y otras enfermedades provocadas por la ingesta excesiva de alcohol, ni los homicidios y actos vandálicos que se cometen bajo sus efectos entre los que sobresalen los feminicidios, violaciones y atracos.

Por todo esto, resulta improcedente que el Ministerio de Interior y Policía estimule el consumo de etílicos al eliminar las restricciones que limitaban su horario de expendio para complacer a los representantes o dueños de bares, discotecas y restaurantes. La disposición oficial que abarcará del 10 de diciembre al 8 de enero, propiciará males que un Estado responsable debe evitar por la obligación que tiene de garantizar la integridad física y moral de sus ciudadanos y la tranquilidad de la población.

Al parecer, los intereses de los propietarios de bares, restaurantes, discotecas, combos y orquestas están por encima de una sociedad que ve con estupor cómo se invierten los valores al promoverse desde el Estado, los vicios y la corrupción.

El ministro de Interior y Policía, José Ramón Fadul, asegura que las autoridades vigilarán alrededor de los centros de diversión y que los propietarios de los mismos garantizarán el orden interno pero, ¿quién controlará a los borrachos cuando salgan de esos lugares?

Y digo borrachos, porque para compartir unos tragos moderados o divertirse, no hay que amanecer parrandeando.