Alejandro Bichir revela las mañas de sus hijos en el teatro

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MÉXICO. Para Alejandro Bichir trabajar con la familia es sin duda diferente. El padre de los hermanos Bichir dirige a todos sus hijos por primera vez en años en una puesta de “El último preso o la policía”.

“De pronto se lo toman a guasa, a veces es difícil el control, me tienen que hacer enojar para que yo en cierta forma me imponga”, dijo el director el lunes en una entrevista telefónica con The Associated Press a propósito de la obra, que se presentará hasta el 1 de noviembre en el Teatro Helénico de la Ciudad de México con Bruno, Demian y Odiseo Bichir así como el actor cómico Reynaldo Rossano.

“Te puedo contar intimidades. A Demian tengo que tenerle su catrecito porque le gusta antes de la función estar echando una siesta, relajarse. El otro (Bruno) es comer, está comiendo en escena. `íHazme el favor!’, le digo, `deja tu sándwich para después’. Lo tiene en su escritorio y está ahí dándole de bocados y eso a mí no me conviene, no me gusta, son medio mañositos en ese sentido, uno es dormilón, el otro es comelón”.    Rossano, quien tiene un papel doble como esposa de un sargento y como general, también hace repelar al director.

“Reynaldo lo sonsaca (a Bruno) y se ponen a echar chistes y se están carcajeándose de un camerino a otro”, relató.    El único que se salva es Odiseo, quien interpreta a un fiel sargento, tan leal, que ante la salida del último preso de un país con un régimen represor que ha logrado extinguir toda disidencia, se deja convencer por el jefe de la policía (Bruno) de meterse a la cárcel.

“Odiseo es muy preocupón, no quiere distractores y es un poco su personaje también, su personaje es un hombre atormentado porque está con una situación que le confunde, porque ya tiene dos personalidades y eso lo hace sufrir, porque ya no sabe si es un preso o un policía”, dijo el patriarca.