Alemania dice a Corea del Norte que “deje de jugar con fuego”

SEUL, Corea del Sur, (AP).- Corea del Norte advirtió el sábado a Seul que la península coreana está entrando en “un estado de guerra” y amenazó con cerrar un complejo fabril que es el último símbolo importante de la cooperación entre ambos países. Los analistas consideran que el estallido de una guerra es altamente improbable, y destacaron que la península coreana permanece en un estado técnico de guerra desde hace 60 años.

Pero el gobierno comunista sigue amenazando a Seúl y a Washington, lo cual incluye la advertencia de lanzar un ataque nuclear, lo que ha desatado temores de que un error de juicio en el manejo de las advertencias pudiera llevar a un enfrentamiento.

El parque industrial de Kaesong, operado por mano de obra norcoreana y técnicos surcoreanos, ha funcionado normalmente pese a que Pyongyang clausuró una vía de comunicaciones utilizada para coordinar el paso de los surcoreanos cuando acuden y salen del complejo fabril, el cual se encuentra en Corea del Norte justo a un lado de la frontera.

Pero un funcionario comunista de la oficina que controla el complejo de Kaesong dijo el sábado que será cerrado si Corea del Sur sigue socavando la dignidad norcoreana.

Pyongyang está molesto con las informaciones de prensa de que la fábrica continúa abierta por ser una fuente de divisas para el empobrecido régimen comunista. Decenas de firmas surcoreanas operan fábricas en la aldea fronteriza de Kaesong.

Gracias a la mano de obra norcoreana abundante y barata, el complejo generó en el 2012 bienes por 470 millones de dólares.

Corea del Norte formula ya ese tipo de amenazas sobre Kaesong pero sin pasar a más, aunque en las últimas semanas ha enviado un verdadero torrente de retórica belicosa desde Pyongyang, molesta por las maniobras militares anuales entre Corea del Sur y Estados Unidos y las nuevas sanciones de la ONU impuestas el mes pasado por una prueba nuclear que realizó.

Las amenazas norcoreanas son vistas como esfuerzos para provocar al nuevo gobierno de Corea del Sur, encabezado por el presidente Park Geun-hye, a fin de que altere su política con Pyongyang.

Se cree que también busca lograr negociaciones diplomáticas con Washington para obtener más ayuda, además de consolidar el poder del joven líder Kim Jong Un entre los militares.

El jueves, el mando militar estadounidense dijo que dos bombarderos sigilosos B-2 transportaron y arrojaron municiones simuladas como parte de los ejercicios militares con Corea del Sur. Horas después, Kim ordenó a sus generales que prepararan los cohetes y amenazó con bombardear objetivos estadounidenses si es provocado.

Corea del Norte afirmó el sábado en un comunicado que tratará a Corea del Sur según las “normas de guerra” y responderá a cualquier provocación de Estados Unidos y Seúl sin previo aviso.

Las provocaciones “no quedarán limitadas a una guerra local, sino que se convertirán en una guerra total, una guerra nuclear”, dijo la nota difundida por la agencia noticiosa oficial de Corea del Norte.

 Decenas de miles de norcoreanos asistieron el viernes a la principal plaza de Pyongyang a una concentración de 90 minutos en apoyo al llamado de Kim a las armas.

Embarcaciones pequeñas de Corea del Norte, incluyendo lanchas patrulla, realizaron a principios de semana un ejercicio marítimo frente a la costa norcoreana cerca de la frontera con Corea del Sur, informó el vocero del Ministerio de Defensa surcoreano, Kim Min-seok, a los periodistas, pero sin dar detalles.