Alerta a la juventud

“Si en algo apreciáis vuestra vida manteneos en guardia, porque vuestro contrincante posee a la vez la juventud, la destreza y el furor”
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Dónde está la juventud? Qué hace? Perdiendo el tiempo en las esquinas, hablando de cosas vanas, “matando el tiempo” mejor dicho, el “tiempo de ellos”.
Cabría preguntarse ¿qué piensa nuestra juventud? Difícilmente piensa algo nuestra juventud, podría decirse, que muchos proyectos para lo porvenir; pero desgraciadamente sus proyectos no pasarán de tales, porque no se puede conseguir nada sin antes haberse preparado para la empresa que tratamos de realizar. Parece como si nuestra juventud no le preocupara la familia, como si algún día, como tendrá que suceder, cuando tenga hijas, no exigirá que sean éstas más de lo que ellos han sido, ¿porqué?. ¿Acaso puede un padre exigirle a un hijo lo que él no ha podido realizar, no porque no ha podido, sino que no ha querido? Indudablemente, si seguimos manteniendo nuestra juventud de esta manera, seremos un pueblo decadente e indudablemente, tendremos que perecer como nación libre y soberana.
Somos nosotros los que debemos hacer un llamado a nuestra juventud, invitándola a que escoja otro camino, para que puedan en lo futuro desempeñar sus funciones en la maquinaria de la nación.
Si nuestra juventud permanece estática en su nueva resolución, como hasta ahora ha permanecido, podemos asegurar que los tropiezos por los que pasara el país serán muchos y difíciles para mantener el ritmo del progreso hasta donde ha llegado.