ALERTA. Filosofía y literatura: enlaces y desenlaces; un ensayo del libre pensar, I

Juan Freddy Armando
Juan Freddy Armando

Corría el tercer año del siglo XXI, cuando la Escuela de Filosofía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) sostenía su Tertulia Filósofica en la Librería Mateca. Mis amigos Alejandro Arvelo y Julio Minaya cometieron la osadía de invitarme a exponer en la misma. Acepté el reto, propuse y se aceptó el tema: Filosofía y Literatura: Enlaces y Desenlaces. El 16 de abril de 2003, dicté la conferencia-ensayo que publicaré ahora.

PRE-ENLACE.

Siguiendo el método socrático-platónico-cartesiano-paulofréirico de la duda como madre del conocimiento, comienzo haciéndome interrogantes que son claves para las tesis que manejaré en el desarrollo de esta exposición. Las preguntas son la madre mayéutica de las que Sócrates sacaría las respuestas que sirven de hipótesis que, al resistir los embates de las discusiones, se convertirán en tesis.
¿Tienen enlaces algo tan loco, libre, espontáneo, instintivo, intuitivo como la literatura, y algo tan serio, organizado, razonado, reflexionado, estudiado como la filosofía?
¿Tienen algún desenlace dos actividades tan poco rentables, dignas del ocio, poco útiles a los negocios y a la vida social y económica? ¿Cómo han logrado vivir y sobrevivir literatura y filosofía siendo tan poco dadas a convertirse en mercancías? ¿Si todo lo que existe es porque alguien lo necesita, quién y para qué se necesitan estas dos disciplinas?
¿Si filósofos y literatos generalmente no comen en una misma mesa ni van a los mismos prostíbulos teóricos ni prácticos, cómo podríamos hacer un sancocho con ambas y acostarlas en una misma cama, mirándose a los ojos, y quizás hasta acariciándose, aunque de vez en cuando se den su empujóncito de alejamiento? ¿No podrá decirse de ambas lo que Descartes escribió de la filosofía: que no hay nada, por absurdo que sea, que no haya sido sostenido por filósofos y literatos?
Es evidente que algún enlace hay. O varios. Muchos. Es nuestra primera tesis. La demostraremos diciendo que antes de que ambas disciplinas tomaran cuerpo propio fueron en un tiempo una misma cosa.
No sé si una desenfadada callejera como la literatura puede tener disciplina alguna, o si una obtusa malcriada de tanto buscar razones en un mundo que no la tiene, como la filosofía, pueda ser disciplinada. Pero para conseguir que nos entendamos con facilidad, vamos a partir de que lo son, si observamos como disciplina a un corpus organizado y funcional que se autoconcibe como un conjunto capaz de diferenciarse con sus entidades vecinas.

ERAN LO MISMO

Fueron una misma cosa cuando no eran ni una cosa ni otra. Es decir, en los tiempos prehistóricos de la literatura y la filosofía, ambas fueron anteriormente pintura, que es su abuela. Porque lo primero que hizo el hombre –podríamos también decir la mujer, ya que los grabados en las cuevas no manejan un lenguaje sexista ni no sexista- fue pintar. Por eso, la madre, la originadora de todas las artes y las ciencias es la pintura.

Es anterior a casi todo en el humano, porque antes de pensar graficamos. Antes de escribir graficamos. Antes de adorar, graficamos. En los dibujos rupestres había una especie de idioma, un tipo de literatura porque hay un lenguaje sígnico, un deseo de comunicarse a través de símbolos.

Es el prolegómeno de lo que sería un sistema organizado de elementos de comunicación (lengua). Comienza con la idea generada por la imaginación a través de una imagen (escritura ideográfica) de que un toro o un jabalí que corre en el monte, puede estar congelado, hecho carbón, estiércol o barro, en una pared. Es un concepto creador. Es literatura sin letras. Cada parte hacía el papel de lo que hoy son las palabras. De ahí viene el lengua-grafismo de los papiros del viejo Egipto, en el que la palabra halcón era un halcón, la casa una casa, etc. Prueba de eso son la lengua sánscrita y la china, que devienen evoluciones del sistema egipcio. Por ejemplo: 大床房 (dàchuángfáng = habitación con cama grande), 房子 ( fāngzi = casa).

Pero la escritura y pintura son también filosofía. Pues dibuja requiere partir de algunos pre-supuestos generales, de una concepción del mundo, aun primitiva. De la cual vienen algunos conceptos básicos: La idea de que existe un mundo exterior a la mente. Que podemos trastocar lo que nos mandan los sentidos. Que hay un plano que nuestro pensamiento puede convertirse simbólicamente en los otros planos. Que hay algo muerto, como el carbón con lo que dibujar algo vivo como el toro. Son todos conceptos filosóficos.

SURGE LA RELIGIÓN

Luego, ese gráfico empieza a adquirir otra magia. La cual se deriva de la primera maestra del hombre: la casualidad. El humano descubre como verdad la falsedad de que si dibuja un toro al que le da caza, indudablemente lo cazará. Eso da origen al encanto de la religión. Hija de la pintura. Madre de la filosofía y la literatura. Se forma el mito, el totem, el símbolo de animal o cosa adorados. Nace uno de los conceptos literariamente más creativos del ser humano: Dios. Primera noción religiosa, alrededor y de la cual proviene la literatura. Consiste en todo el mundo imaginario que se crea dentro de ella.

Por ejemplo, ¿quieren ustedes una idea más literariamente bella e innovadora, sobrecogedora y emocionante que la de un mundo creado con palabras, como nos enseña el Génesis? ¿O una más literaria que el Mahabarata narrándonos las virtudes de Krishna y su discipulo Arjuna? ¿El Ramayana dando loor a las proezas de Rama y Sita? ¿Algo más creativamente impactante que el Libro de los Muertos de los egipcios, según el cual cuando morimos vamos en una barca iluminada por los ojos de Anubis, el dios en forma de perro, y que volamos hacia el corazón de Amón Ra?

Luego viene el desarrollo y la multiplicación de la literatura a través de los libros sagrados: Bagad Gita, la Biblia, el Popol Vuh, el Corán. Verdaderas joyas de la literatura que en cierto modo compiten con los logros de los literatos. Por eso, aunque literatura y filosofía nacieron del mismo huevo religioso, la filosofía nació primero, pero también nació último.

Platón y Hegel nos permiten contradecirnos sin mentir, contradecirnos sin dejar de ser lógicos. Porque entre los primeros conceptos que creó el humano está uno de los más filosóficos: Dios. La idea de que el mundo debió hacerlo alguien o álguienes, de que hay una fuerza superior que ha generado todas las demás. Es una pura reflexión filosófica sobre el origen del mundo, una cosmogonía. También una escatología porque encarna una idea de lo que será.

De alguna manera, lo filosófico antecede a lo literario. Pero al mismo tiempo, la literatura precede a la filosofía. Porque tan pronto el hombre concibe al dios fundador del universo, crea un mundo en derredor: sus ministros, secretarios, asistentes, mujeres, hijos, administradores, palacio y le inventa una historia sobre cómo creó el mundo, lo mantiene y acabará; ángeles, arcángeles, san pedros, santas marías, huríes, gopis, diablos, santos, vírgenes, apóstoles, y todo ese ya sobrepoblado planeta de la imaginación religiosa.

Es maravillosa literatura dando a luz a sus descendientes, aunque sea con un hachazo en la cabeza de Zeus, como hizo Hefesto para que naciese la superinteligente y sabia Palas Atenea, la deidad de los ojos de lechuza, para Homero.

El próximo domingo, continuamos.