Alerta roja escolar

Ubi Rivas.

Los medios de comunicación son cada vez más reiterados informando de ocurrencias de niños cursantes de primaria ejerciendo violencia contra sus compañeritos, reflejo incuestionable de las inconductas que observan en sus padres, donde el culto a la violencia cada vez es más diseminado y presente.
En las calles, los menores observan como los mayores conducen un vehículo de motor, en rebases temerarios, obstruyendo el paso a quienes tienen preferencia, variando de carril sin encender las luces de aviso, profiriendo insultos, palabrotas y además violentos.
Esas inconductas en el hogar y en las calles, los niños la asimilan como correctas, porque son los ejemplos que advierten en sus mayores , y proceden a calcarlas y extrapolarlas en su medio ambiente, con su compañeritos de docencia.
Niños de menos de doce años irrespetan a sus profesores, les griten como ven sus padres gritan a sus madres y viceversa, y lo peor es que no existe una disposición en el Ministerio de Educación que reglamente ese deprimente escenario.
Reciente, los medios difundieron un grupo de niños en un plantel de Altamira que forzaron a una niña a practicarles la felación en el sanitario del plantel, y lo peor es que la autoridad escolar no intervino para impedir esa monstruosidad que marco a la niña para siempre.
Ese mismo día tres, un grupo de niños lanzo desde un segundo nivel a un niño de cinco años en la Escuela María Altagracia Paula, San Francisco de Macorís, sin que las autoridades del plantel intervinieran para evitar la barbarie infantil.
Así una sociedad es imposible que pueda producir generaciones de ciudadanos correctos y estructurar una sociedad mejor.

El país transita por un derrotero sombrío hacia un precipicio agorero de caos y desiderátum grimoso.