ALERTA. Rosa Silverio, Manuel Llibre, Carmen Imbert y Juan F. Armando: chat sobre poesía, II

Juan Freddy Armando.
Juan Freddy Armando.

¿LO PRINCIPAL ES CONMOVER?

CARMEN: Visionaria es la escritura más allá de la poesía.
LLIBRE: Personalmente, no me gusta su poesía (la de Allen Ginsberg), pero ciertamente se adelantó en avisar en sus textos que el escritor tenía que dejar las altas torres para descender a los callejones.
ROSA: Entiendo, entonces Llibre y Carmen; ustedes piensan que para que la poesía se mantenga vigente debe, como diríamos en buen dominicano, “darse un baño de barrio”.
CARMEN: Se trata de conmover, ¿cómo puede conmover un texto si los usuarios del mismo lo sienten ajeno?
LLIBRE: Pues no creo que sea algo que uno busca; es decir, no es una obligación del autor. Pienso en Huidobro y sus ansias de ser un poeta en ciertas crisis, proviniendo de una familia acomodada.
CARMEN: ¿Cómo le digo a un joven “del cuello de la amada pende un cristo…” si él piensa en “tú me dejaste caer…pero ella me levantó”?
ROSA: Exacto, creo que has puesto un buen ejemplo, Carmen.
ROSA: Me parecen interesantes los puntos que anota Juan Freddy, la fuente de donde viene la poesía y su valor musical. ¿Qué otros valores esenciales debe tener todo poema?
JUAN FREDDY: En realidad, la poesía de Allen Ginsberg fue un remedo de Whitman, que estuvo siempre asido a la tierra, asido a lo cotidiano, a lo terrenal. Porque el poeta aunque no quiera ser cotidiano, lo será inevitablemente (si es verdadero) pues la obra viene de sus vivencias diarias.
LLIBRE: Sí, es un buen punto el de Carmen, pero no se trata de convertirse uno en un autor que busque representar un tiempo, una generación; más bien es algo que pasa, que sucede, acontece porque eres parte de eso, no porque lo estudies.
ROSA: Entiendo, Llibre. Es decir, que no es algo que el autor tiene por qué forzar, sino que debería darse de manera natural. Hay también que pensar que cada escritor construye su propio imaginario, tiene sus propios símbolos, su propio universo lingüístico.

¿PODEMOS SENTIR SIN CONOCER?

LLIBRE: Juan Freddy, me parece muy cierto, no puedes hablar de lo que no sientes, al menos con sinceridad, de lo que no conoces puedes imaginar, de lo que no entiendes interpretar, pero de aquello que no sientes, no hay forma de que lo pongas en un lenguaje, cualquiera que sea.
ROSA: Sí, es cierto, Llibre, porque no me imagino a un autor diciendo “Voy a escribir de esta forma”; “este será mi estilo y estos mis referentes”, más bien es algo que viene dado con su sensibilidad y su experiencia de vida.
CARMEN: Estoy de acuerdo. El creador no puede obligarse ni adecuarse a nada. Transmite su imaginario. El quid está en saber sí conmueve o no lo escrito, quién te lee, qué logras con la lectura.
ROSA: Pero entonces, Carmen, ¿el autor sólo debe buscar conmover con su poesía?
LLIBRE: Sí, ciertamente la poesía conmueve, cuando es poesía.
JUAN FREDDY: Soy un poco radical en estas cosas. Creo que el verdadero arte es una obra sumamente personal. Y que el artista no tiene que adherirse a nada ni tiene ningún deber que no sea el que mandan sus convicciones convertidas en vivencias, en emociones, en raíces de su ser que salen como cuajarones de sangre de la herida o líquidos placenteros de su cuerpo, producto de los golpes y caricias de la vida. No tiene que buscar el gustar, su poesía no tiene que ser compartida por nadie. El lector y los comerciantes y los editores son una casualidad que surge en el camino del escritor y a los que él debe conocer, al igual que a los grandes y pequeños autores. Pero no para que le sirvan de guía ni de referencia ni de maestros, sino como simple información, como telón de fondo.
CARMEN: El poema es conmoción, la ilusión sería transmitirla, para superar el intimismo.
LLIBRE: Exacto, no se trata de ir a buscar la fuente, como si fueras un periodista; no hay testigos para interrogar, la poesía es una y fluye a través de ti irreverentemente.

¿QUÉ SOBRE LA HERMÉTICA, INTELECTUAL?

ROSA: ¿Y qué piensan de los que apuestan por una poesía más racional, hermética o intelectual?
CARMEN: La poesía no es apuesta, la publicidad sí. Es indiscutible que escribimos desde la vanidad pero queremos de alguna manera que el texto trascienda.
LLIBRE: Que van a perder la apuesta, a veces digo en tono jocoso que la poesía es como el hielo o el jabón, nada se le pega, todo le resbala.
CARMEN: Lo demás sería confesión, catarsis, oficio un tanto sicoanalítico.
JUAN FREDDY: Yo creo que los que se plantean una poesía hermética, intelectual, racional, tienen razón si ese es su sentir, si lo hacen porque eso es lo que les sale y no por pose intelectual, por complacer a ciertos parnasos o por figurear en los periódicos. Si les sale de la jeta, como decía una obra de teatro venezolana, está bien. Si les sale del deseo de lucirse, será siempre falsa y mala.
CARMEN: No, Juan Freddy, no seas radical. Hay poemas extraordinarios hechos para demostrar destreza.
ROSA: Algo que siempre me ha llamado la atención, es que la gente habla de lo que es poesía y lo que no lo es, pero les pregunto: ¿Cómo creen ustedes que puede uno distinguir entre la buena poesía y la mala? ¿Cuáles son los elementos a tomar en cuenta?
LLIBRE: No terminas de ponerle nombre y apellidos, cuando se transmuta en otra cosa, no creo que exista tal cosa como buena o mala poesía; existe poesía o no existe.
El próximo domingo continuaremos esta rica conversachat, y responderemos la valiosísima pregunta de la querida poeta Rosa Silverio.