Alexander Duval con pasos firmes en la danza

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El “tunque, tunque”  de los tambores irremediablemente lo atrapó en sus redes. El bailarín y coreógrafo Alexander Duval recuerda aquella vez que siendo un chiquillo de siete años, y a escondidas de la profesora Nereyda Rodríguez, subió las escaleras que daban acceso al salón de ensayo del Teatro Escuela Danzante para observar con deleite y asombro los bailes y las coreografías que montaba la compañía.

   Maravillado y asombrado por lo que veía, Alexander se dijo a sí mismo: “wao, yo sueño con bailar así algún día”. Y  embelesado seguía mirando y soñando.

  “Un día me animé y le dije a la profesora Nereyda que quería bailar. Eso fue un martes y al sábado siguiente ya yo estaba en la escuela. Cuando eso ya tenía ocho años”, afirma orgulloso de su hazaña mientras señala con pasión “de esa escuela han salido muchos jóvenes con esta profesión”.

A partir de ese día, este joven salido de las mismísimas entrañas del  sector Villa María empezó una enseñanza intensa en la danza que inició en el género del jazz y continuó por  las danzas afro,  contemporánea  y la clásica.

 Profesores como Senia Rodríguez,  directora de la Fundación Teatro Popular Danzante (Funtepod),  Yovanni Pérez y Marily Gallardo le transmitieron sus conocimientos.

 Su caminar en este arte ha sido impecable. Gracias a una beca, estudió danza clásica en el Ballet Clásico Alina Abreu, Conservatorio de Danza. Allí tuvo de maestro a Armando González, quien puso mucho  interés para que él  aprendiera. A los cuatro años de estar allí se le presenta la oportunidad de su vida. El Ballet Nacional Dominicano le invita a participar  en la obra “Carmen”, del  profesor Carlos Veitía. Gracias al desenvolvimiento que tuvo,  Marinella Sallent, directora del Ballet, le invitó a pertenecer a la compañía. “Inmediatamente yo dije que sí. Ese era uno de mis grandes sueños”, asegura. Tan buena noticia la comparte con Nereyda y a Senia, quienes le auguraron que esta era una de las tantas oportunidades que le llegarían si seguía trabajando con dedicación.

 Aficando en el Ballet Nacional desde el 2007, Alexander participó en  “Corriente”, “Doce”, “Cascanueces”, “La danza árabe”, “El color de la danza” y otras.

En el extranjero. Nuevamente su virtuosismo le abrió las puertas, esta vez en una compañía extranjera. El director del Ballet Hispánico de Nueva York, Eduardo Vilaro, le dijo que tenía un contrato para él, cuando Alexander le preguntó si tenían audiciones para cursos de verano. “Yo me quedé sorprendido y dije ‘Dios mío, no puede ser. No sabía dónde ponerme. Eso pasó en una función que tuvimos”, indica el joven, quien debutó en esa compañía en la pieza “Nube blanco”.

       Alexander está agradecido y seguirá esforzándose para lograr que esta compañía le de la oportunidad de mostrar su potencial como coreógrafo.

   “Sería rico montar unos bailes de merengue o bachata para el Ballet Hispánico. yo voy a luchar para lograr ese sueño, yo tengo el deseo y voy a dar lo mejor de mí para que vean que puedo y me den la oportunidad”.

ZOOM
Un ejemplo
De Villa María

Alexander Duval es de este sector. Es hijo de Marianela Duval, una madre soltera que lavó, planchó e hizo otras labores domésticas para sacar a sus seis  hijos adelante.