Algo de todo

http://hoy.com.do/image/article/478/460x390/0/F5CD03A0-E088-4463-A59F-64A642043D80.jpeg

Dedico la columna de hoy a mi media naranja, mi esposo y mejor amigo, Luis Miura Senior, quien esta de cumpleaños. Le pido al Señor que siga premiándote con buena salud y que nos permita celebrar muchos cumpleaños más rodeados de nuestros hijos. ¡Felicidades!

Hoy, Día de los Santos Inocentes no se lleve de todo, cerciórese si es “inocente mariposa”.

La celebración del Año Nuevo el 1º de enero se inicia en el año 46 A.C. cuando Julio César hizo un calendario donde se resaltaban con mayor precisión las estaciones del año.

Jano es el dios romano de los comienzos y guardián de las puertas y entradas, en cuyo honor los romanos nombraron el primer mes del año. Se representa con dos caras, una de frente y otra de espalda.  Se decía que el 31 de diciembre Jano miraba hacia atrás al año viejo y hacia delante al año por venir.

Los romanos iniciaron la costumbre de regalarse ramas de árboles sagrados para la buena fortuna y luego nueces y monedas con la imagen del Dios Jano para el Año Nuevo.

En la Edad Media se celebraba el 25 de Diciembre y luego se movió para el 25 de marzo, Día de la Anunciación.  En el Siglo XVI, el Papa Gregorio XIII revisó el calendario Juliano y volvió a poner la celebración del Año Nuevo para el 31 de diciembre.

La celebración del Año Nuevo es la celebración más vieja, pues los babilonios, a pesar de no haber tenido un calendario, celebraban la llegada de un año nuevo el 23 de marzo del año 2000 A.C., cuando iniciaba la primavera y comenzaban la siembra.

Una creencia sajona era que el 2 de enero era una fecha de mala suerte y que los nacidos ese día podrían tener muertes  violentas.