Algo de todo

Algo de todo

Elsa Ramírez de Miura

Por error tipográfico la columna del pasado lunes inicia con un error de fecha. Donde aparece 1984, debe leerse 1884, cuando se inicia la historia de la televisión.


Los pantalones eran usados en la antigüedad entre los pueblos ecuestres como los escitas y los mongoles. En una pintura rupestre de hace 10,000 años, en España, muestra a un hombre con lo que podría definirse como un pantalón corto. También existen referencias arqueológicas del uso de pantalones en la cultura celta, hace unos 2,600 años.


Los germanos comenzaron a utilizar pantalones que adornaban o teñían con rayas y cuadros, pero los romanos decían que era un atuendo propio de bárbaros y su uso fue prohibido hasta el año 400.


En 1820, los hombres usaban el pantalón como se conocen hoy, con variaciones a través del tiempo. En el siglo XIX los diseñadores intentaron introducir los bombachos para mujeres, pero fueron rechazados. En el siglo XX las mujeres se adueñaron de la pieza y hace tiempo que es más común vernos en pantalones que en falda.

Existen varias versiones del por qué se le denomina a París “Ville Lumiere” o “la Ciudad Luz”. La primera es que se dice que se le debe a los franceses residentes en otras provincias que al visitarla se maravillaban por el primer alumbrado público del mundo y decían que era una ciudad siempre iluminada con lámparas de aceite y antorchas.

Otra explicación se le atribuye a que en el período que va del reinado de Luis XV a la Revolución Francesa de 1789, París se convirtió en el centro mundial de la filosofía, el pensamiento político y la cultura. La tercera y última versión es que en 1830, se instalaron, en toda la ciudad, el alumbrado de gas. Esto deslumbró al resto de Europa y todavía, la ciudad de París nos deslumbra por su luz, cultura y belleza.

Publicaciones Relacionadas

Más leídas