¿Alguien le va a hacer caso al PNUD?

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POR DOMINGO ABRÉU COLLADO
El informe rendido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo -PNUD- destaca señalamientos en los aspectos del turismo y la ecología que se han venido haciendo desde hace algunos años, pero a los que no se ha hecho caso.

Esta vez -“al cabo de cinco años del primer Informe Nacional”, como señala el señor Niky Fabiancic, Representante Residente del PNUD y Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas-, muchas de las advertencias hechas por el movimiento ambientalista, principalmente en torno al desarrollo turístico, son presentadas por el PNUD como problemas actuales y de gran magnitud, como ocurre con la degradación de las costas de la República Dominicana.

La cuestión de “un turismo de masas que sobre-explota los recursos naturales, que no incorpora a las comunidades y no es amigable con la cultura”, como señala Miguel Ceara-Hatton, Coordinador Nacional de la Oficina de Desarrollo Humano del PNUD, fue también un llamado de prevención que los ecologistas lanzamos desde hace años, pero al que tampoco se hizo caso.

Entre las advertencias hechas por el movimiento ecologista, aún cuando éste apenas despuntaba como tal a finales de los años 70, estuvo la de hacer caso a las sugerencias de técnicos del Banco Interamericano de Desarrollo, quienes opinaban que el desarrollo turístico de la costa este dominicana debía planificarse para evitar los daños que podían ocasionársele al litoral Santo Domingo-La Altagracia.

Hoy, en el informe del PNUD, se lee que “la consecuencia de este crecimiento acelerado (del turismo) sin orden y sin la debida planificación ha sido la presencia de un conjunto de externalidades negativas (sobreexplotación de recursos, economía de enclaves, inseguridad ciudadana, etc.) que ha afectado el ritmo de crecimiento de la generación de divisas y ha reducido el rendimiento promedio diario de divisas por turistas y habitaciones”.

Todavía hoy, cuando insistimos en la protección de nuestras áreas frágiles, incluyendo principalmente nuestras Areas Protegidas, la tendencia es a continuar con el modelo que ha causado todo el daño ahora reseñado por el PNUD: “dominio monopólico de los operadores turísticos, una imagen turística estereotipada por las tres “S” (sun, sand and sea), y un producto turístico homogéneo y con poca tendencia a la diversificación de la oferta”.

Y añade el informe; “También se agrega un desarrollo del turismo concentrado en las costas, con un predominio de los hoteles de gran tamaño, facilidades turísticas concebidas a espaldas de las comunidades y de la cultura nativa, con playas privatizadas y escasa regulación estatal. Igualmente, fuerte carga y deterioro ambiental de los destinos y su entorno, creciente inseguridad ciudadana, pocas actividades culturales y de entretenimiento para complementar la oferta hotelera, y el predominio de enclaves, con escasez de capital social y tendencia a competir cada vez más por los precios”.

Ahora, vistas estas quejas, renovadas y prestigiadas por muy buenos técnicos, surge la pregunta: ¿Alguien le va a hacer caso al PNUD?

INSISTIR EN LA AREAS PROTEGIDAS

Contrariamente a los que argumentan una necesidad de desarrollo en toda la isla, la posición del movimiento ecologista es mantener alejados de las Areas Protegidas a los inversionistas cuyos proyectos siguen el mismo rumbo de los anteriores.

El reciente informe del PNUD resalta que en la última década se han producido serios problemas en materia de abastecimiento de agua potable, en mantenimiento de las playas, de los arrecifes de coral y de las áreas protegidas. Y destaca que actualmente “el desarrollo del turismo ocurre en zonas ecológicamente frágiles, donde muchos hoteles fueron construidos violando sistemáticamente las normas ambientales y teniendo un manejo inadecuado de desechos líquidos y sólidos”.

Probablemente, el ejemplo más dramático de esta situación es la playa de Boca Chica, en la Bahía de Andrés, la que ha sido convertida literalmente en una letrina a cielo abierto, como consecuencia de la presencia excesiva de hoteles y del crecimiento de la población en torno a una actividad turística sin controles efectivos o sin ningún control.

La opinión del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo es que “la sostenibilidad de la actividad (turística) requiere de una ruptura con estos patrones indeseados”. Y agrega el PNUD: “De no modificarse estas tendencias se agudizarán un conjunto de tensiones que tienden a provocar el agotamiento del modelo en términos social, ambiental y económico”.

Lo interesante del caso es saber si los tomadores de decisiones en cuanto a políticas de desarrollo turístico en la República Dominicana, principalmente los que insisten en ocupar nuestras Areas Protegidas, están dispuestos a abandonar esos “patrones indeseados” que tanto daño nos están haciendo.

CON UNA SALUTACIÓN AL SOL

Para todos aquellos amantes de las actividades novedosas y asociadas al misticismo naturalista, la celebración del Día Mundial del Ambiente, el 5 de junio En Santiago, comenzará al amanecer con una salutación al sol naciente.

Será una ceremonia muy parecida a la que se realizó el 26 de marzo en todo el planeta por la sanación de La Tierra, y que se dedicó al Padre Sol, a la Abuela Luna, al corazón de La Tierra y a nuestro corazón.

Las personas que vamos A participar en esa salutación al sol al amanecer del Día Mundial del Medioambiente, como parte de la celebración indicada, dormiremos en Santiago, en tiendas, junto con el campamento que montarán los Scouts de Santiago. De manera que podemos montar un gran campamento o, como harán algunas personas que ya se están “apuntando a la ceremonia”, dormir en casas de familiares o en hoteles de Santiago.

Aquellos que dominen tambores, sonajeras, fotutos (caracol) y bambúes, serán bienvenidos, pues estos instrumentos serán muy útiles para canalizar la salutación al sol naciente.

Se avisa que la ceremonia estará revestida de toda seriedad. No será un bonche ni una chercha. Estas últimas tendrán “toda su libertad de expresión” en la noche del 5 de junio, en el parqueo del Monumento a los Héroes de la Restauración.

ADRIÁN: ENCABEZANDO LOS HURACANES

La tormenta tropical “Adrián”, la primera aún antes de comenzar la temporada, pone sobre la mesa de discusiones ambientales la cuestión de las causas de su aparición tan temprana, y su posible vinculación con el calentamiento global.

Se predice que para la temporada que “comienza” el próximo mes, unos doce huracanes y tormentas se abatirán sobre las rutas regulares. Sin embargo, no se descarta que alguno de ellos “decida” escoger una ruta no regular, alejándose de la “ortodoxia” natural bajo las influencias de las condiciones climáticas anormales que se presentan en el planeta.

Sin embargo, los huracanes y tormentas tropicales no dejarán de traer los beneficios que normalmente han traído desde siempre: agua, semillas, esporas, vientos, renovación en la vegetación y limpieza en la atmósfera.

Es probable que el paso de los próximos huracanes -como ha ocurrido desde que son noticia escrita y sensacional- cause algunos estragos en las obras realizadas por la cultura actual. Pero, como siempre, ello se deberá a la imprudencia con que se manejan los seres humanos ante fuerzas decididamente incontrolables.

Mientras no sepamos como aprovechar los beneficios de los huracanes, y como construir para evitar la colocación de obstáculos a su paso, nos vamos a exponer a las mismas tragedias y nos vamos a llevar en cada temporada los mismos sustos.