Algunos haitianos se buscan la vida promoviendo candidatos

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PUERTO PRINCIPE, Haití
AP
Un muchacho en una esquina de la capital luce el logo de un candidato a la presidencia en su camiseta, tiene grabado el nombre de otro en sus anteojos de sol y reparte panfletos de un tercer aspirante a la primera magistratura.

Jeanty Masier no disimula que no le interesa ninguno de los candidatos de las elecciones presidenciales del domingo, pero está feliz de colaborar con sus causas… por un precio.

“No sé mucho de los políticos. Pero me prometieron pagarme algo, de modo que hago el trabajo”, expresó Masier, un joven de 24 años que reside en un barrio pobre de Puerto Príncipe desde el cual se divisa el centro de la capital y el sector donde alguna vez estuvo el palacio presidencial antes de ser aplanado por un terremoto en el 2010.

La campaña electoral es un período intenso no solo para los candidatos sino también para una cantidad de jóvenes pobres como Masier, que nunca han tenido un trabajo estable y hacen cualquier cosa con tal de cobrar algo.

54 aspirantes. Durante algunas semanas pueden ganar dinero haciendo de carteles humanos, participando en protestas y promoviendo de algún modo una candidatura en comicios a los que se inscribieron 54 aspirantes a la presidencia, la mayoría de los cuales siguen siendo totalmente desconocidos.

Las elecciones ofrecen un respiro económico a mucha gente en un país con una extrema pobreza y una enorme cantidad de muchachos que tienen que ingeniárselas para sobrevivir.

La posibilidad de ganar algunos centavos y de poder tomar unos traguitos de ron hace que numerosas personas aplaudan en los actos, hagan pintadas en las paredes, peguen afiches o destruyan los de otros. Algunos hasta apelan a la violencia, llenan las urnas de votos o se las roban en los días de los comicios si alguien les ofrece lo suficiente.