Alianzas estratégicas
Regresó el “eje del mal”, y es más grande que nunca

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POR DANIEL DOMBEY
En Londres

La reunión del presidente Hugo Chávez de Venezuela con Vladimir Putin, el presidente de Rusia ayer fue el punto más alto de una gira diseñada para inquietar a Washington. El itinerario del señor Chávez, que incluye Bielorrusia, irán, Vietnam y Mali está diseñado en parte para aumentar las posibilidades de Caracas de conseguir un puesto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

También es una prueba positiva de una red emergente de países que son desestimados por Estados Unidos y sus aliados, pero que están profundizando sus vínculos entre sí, alimentados por la venta de energía y armamentos.

 “Estamos con Irán; apoyamos al pueblo iraní, al pueblo persa; apoyamos al presidente Ahmadi-Nejad”, dijo el señor Chávez al Financial Times en mayo. “siempre estaremos con ustedes. La lucha de Irán es nuestra propia lucha”.

Durante su visita a Bielorrusia, el estado al estilo soviético que EEUU ha catalogado como “el último dictador de Europa” esta semana, emitió flores retóricas similares.   “Hemos creado una alianza estratégica entre nuestros países”, dijo. “Nuestras naciones tienen que mantener el brazo listos para empuñar la espada”. Mientras el señor Chávez ha sido el líder de los estados anti-norteamericanos y ayer confirmaba un acuerdo de armas con Moscú, su intento más serio de reforzar las relaciones con países de ideología similar es en América Latina, donde ha utilizado la riqueza petrolera de su país para apoyar los gobiernos de Cuba y Bolivia.

En otras partes del mundo, los vínculos son más subterráneos y están más concentrados en la economía. Científicos de Paquistán, que hasta 2001 fue objeto de críticas encabezadas por EEUU por sus pruebas con bombas nucleares, han vendido tecnología atómica a Irán, Libia, y Corea del Norte, mientras que Pyongyang ha habilitado a los iraníes con el conocimiento y los materiales para los misiles.

“Estas no son alianzas sino relaciones que se están produciendo fuera de nuestro rango de visión, entre países que tienen petróleo y quieren armas, y aquellos que tienen varios componentes de tecnología militar y necesitan petróleo”, dijo Madeleine Allbright, dijo al FT la ex secretaria de Estado de EEUU este año.

Resaltó las relaciones de China con Sudán, alimentadas por las ventas de petróleo de Jartum a Pekín, y un tratado de armas recíproco.

Ni China ni Rusia tienen políticas anti-norteamericanas explícitas del tipo que han abrazado Venezuela, Irán y Siria. Pero mientras que Pekín y Moscú están fuera del eje de los antagonistas de EEUU, no temen relacionarse con ellos, en buena medida porque saben que son demasiado grandes y demasiado importantes para ser descartados por EEUU.

Un vínculo notable es a través de la Organización de Cooperación Shanghai, que alinea Moscú y Pekín con los antiguos estados soviéticos de Asia Central.

En su cumbre del año pasado, la OCS fijó una fecha límite para que EEUU retirara sus bases militares en Uzbequistán, otra nación paria para el Occidente después de los asesinatos en la ciudad de Andiyán. Este año, el señor Ahmadi-Nejad asistió a la cumbre como observador. 

Otro frente anti-norteamericano que ha provocado especulaciones entre los diplomáticos es la red de relaciones entre Siria, Irán, Hamas y Jizbolá.

“Hay muchas personas en el Oriente Medio y más allá, que creen que no es solo en relación con el conflicto Israel.Palestino por lo que se han estado produciendo estos sucesos con Hamas y Jizbolá”, dijo Margaret Beckett, la secretaria de Exteriores británica en una entrevista reciente.

“Algunos creen que quizás Irán esté calentando sus músculos y mostrando el tipo de caos que es capaz de causar”.

Teherán ha calificado de “absurda” la acusación de que estuvo implicado en los ataques de Jizbolá. Pero muchos analistas occidentales insisten en que el grupo islámico no hubiera actuado sin la luz verde tanto de Teherán como de Damasco, y observan que Irán y Siria han fortalecido sus propios vínculos entre ellos en los últimos años.

 “Irán llega a esto desde una posición de fuerza, y Siria desde una posición de debilidad”, dijo un diplomático de la Unión Europea.

Otros diplomáticos europeos dice que la identificación original de un eje del mal por el presidente George W. Bush y sus declaraciones, como “o están con nosotros o contra nosotros”, han incrementado el deseo de las naciones proscritas de unirse y han reducido la capacidad de Washington de sembrar la disidencia entre sus filas.

De ahí que EEUU esté intentando apartar a Siria de sus relaciones con irán y Jizbolá, pero esté descansando en países como Arabia Saudita y Egipto para defender su posición.

Al final, el número de países que se ve a sí mismo como enemigos de Estados Unidos pueden haberse incrementado como resultado de la tendencia del señor Bush de calificarlos como tales.

VERSION: IVAN PEREZ CARRION