Alimentos con inteligencia

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La naturaleza ofrece una auténtica farmacia natural y ciertos alimentos pueden ser el complemento esencial para tratar y  prevenir las enfermedades más comunes. Una alimentación equilibrada vela junto a los médicos, para que cada bocado de nuestra dieta cotidiana sea un bocado de salud.

El ajo ayuda a los hipertensos, la sandía es saludable para los obesos, la zanahoria previene las caries, las semillas de girasol protegen la piel del envejecimiento y aumentan su elasticidad, y las ostras son el mejor antídoto natural contra la impotencia.

La lista de “alimentos inteligentes” es interminable, desde el champiñón, ideal para la dieta del diabético, a los berros, muy recomendables para las personas con Alzheimer, pasando por las nueces, que previenen el infarto de miocardio y la angina de pecho, y además mejoran el rendimiento intelectual.

Según explica a EFE-Reportajes el doctor Luis Gutiérrez Serantes, autor del libro “Alimentos inteligentes” (Temas de Hoy, 2004) “una alimentación equilibrada es una de las claves para llevar una vida saludable: los alimentos saben medicina, pero es necesario saber interpretar su insólita inteligencia”.

Este experto en Atención Primaria y pionero de las Unidades de Hospitalización Domiciliaria en España –que interviene a diario como médico de cabecera en el programa “Saber Vivir” de la Televisión Española, que llega a toda América– ha escrito una completa guía que muestra las propiedades de cada alimento, sus ventajas e inconvenientes respecto a diversas dolencias y los falsos mitos sobre ellos.

Según el doctor Gutiérrez, “hay pocos placeres tan exquisitos como una buena comida y sin embargo en algunas ocasiones, esos alimentos que son fuente inagotable de salud y vitalidad pueden convertirse en feroces enemigos”.

En la mesa, con mesura

“En el vértice del equilibrio de estos dos extremos sólo hay un punto: la mesura, es decir “medida”, una palabra casi en desuso en esta exagerada sociedad en que vivimos, ajetreada e importadora de malas costumbres alimentarias”, señala.

Para este médico “es muy importante conseguir que los niños y jóvenes adquieran hábitos saludables para evitar uno de los grandes males de esta sociedad consumista, que es la obesidad, y que está en el origen de males como la diabetes, la hipertensión o el aumento del colesterol, por no hablar de los problemas circulatorios, ortopédicos e incluso respiratorios que provoca”.

Otra de las epidemias que hay que intentar prevenir “son los trastornos de la alimentación, como la anorexia y la bulimia, que siguen causando verdaderos estragos entre la juventud y afectan a muchas personas que ya no son tan jóvenes”.

Según Gutiérrez, “los alimentos tienen su propia inteligencia, debido a las propiedades saludables derivadas de sus vitaminas, minerales y otros nutrientes y compuestos, de las cuales nos beneficiamos”.  Así, “pueden ser útiles para mejorar desde la depresión, el estrés, la halitosis y la obesidad mórbida, hasta la hepatitis, el acné, la anemia o el asma, pasando por la gota, la enfermedad coronaria, las varices y la migraña”.

Según este médico “los alimentos son un complemento y no una alternativa a la medicina. Aunque no curan las enfermedades ni reemplazan a ningún tratamiento o fármaco, son un componente básico de la salud, al igual que el ejercicio físico y un estilo de vida mesurado, sin consumos excesivos de ninguna sustancia”.

Remedios infalibles

Sabemos que el cuerpo necesita un aporte regular de grasas, carbohidratos y proteínas, pero hay que saber qué variedad de estos compuestos y en qué cantidad resultan más favorables.

“Las grasas saturadas de los embutidos, las carnes rojas o las hamburguesas –señala Gutiérrez- dan un sabor muy agradable a las comidas pero consumidas en exceso elevan el nivel de colesterol y aumentan el riesgo cardiovascular, por lo que no hay que abusar de ellas”.

En cambio las grasas del pescado, sobre todo el azul, son cardiosaludables, debido a sus ácidos grasos Omega 3, que reducen los niveles de colesterol en la sangre y el peligro de padecer arteriosclerosis y males coronarios; comer sardinas, caballa, chicharro u otros peces de esta familia, tres veces por  semana es una inversión para la salud del corazón y los vasos.

El doctor Gutiérrez ha descrito 40 enfermedades y recomendado otras tantas comidas para aliviarlas. Además del alimento-estrella más adecuado para cada dolencia, “en general los grandes sanadores de la alimentación son los alimentos que conforman la dieta mediterránea y conviene tomar a diario: frutas, verduras, legumbres, pescado, cereales y una copa de vino tinto”.

Pero entre los “alimentos inteligentes” hay un puñado de superestrellas, debido sus numerosas y poderosas cualidades protectoras y restauradoras.

Aunque se conoce poco, la granada es una fruta con una potente acción aliviadora de la acidez; por eso es en un aliado para quienes sufren reflujo gastroesofágico, hernia de hiato o ardor estomacal. Además mejora la función de los riñones y es ideal para las dietas de adelgazamiento por su bajo aporte calórico.

Tomar un zumo de granada después de la comida es uno de los mejores remedios para la acidez y la regurgitación de los ácidos del estómago, al igual que un buen licuado de calabaza y papaya. 

Sin receta médica más beneficios para la salud

Debido a sus compuestos amargos, la alcachofa es muy beneficiosa para quienes tienen problemas del hígado, reduciendo la presencia de las transaminasas, unas enzimas relacionadas con la inflamación hepática. Además esta hortaliza favorece la vesícula biliar, mantiene las arterias sin colesterol y es buena para algunas enfermedades de la piel.

El tomate es un buen protector debido a su licopeno, una sustancia antioxidante que le confiere su color, cuanto más rojo mejor, el cual tiene comprobadas propiedades anticancerígenas, y también beneficia a las personas con asma. Tomado a diario reduce el riesgo de cáncer de próstata y el ácido úrico.

Debido a sus minerales y grasas poliinsaturadas, la nuez ayuda a prevenir los problemas cardiovasculares, como el infarto y la angina de pecho, además de mejorar el rendimiento intelectual.

Por su parte, la soja, “cuyas cualidades ahora se pretende poner en duda, es el alimento vegetal más rico en proteínas, y es fantástica para la mujer porque previene la osteoporosis y reduce los trastornos menopáusicos, como los sofocos. Asimismo, previene la arteriosclerosis y reduce el riesgo de cáncer”.

En la lista de alimentos más beneficiosos para la salud, debido a sus múltiples efectos en distintos sistemas orgánicos, también figuran el yogur, las endibias, las ciruelas pasas, el arroz, el maíz y el plátanos, así como las semillas de girasol, las lentejas, el salmón, la naranja y los garbanzos.

El doctor Gutiérrez no sólo ensalza las virtudes de algunos alimentos, sino que desmonta algunas falsas creencias en materia de nutrición que pueden tener efectos perjudiciales.

Por ejemplo, “es falso que comer poco y muchas veces al día sea beneficioso para la úlcera gastroduodenal, que el té y el café ayude a cicatrizar las úlceras del estómago o que el aceite de oliva deben evitarlo quienes sufran problemas estomacales”.

Tampoco es cierto que “el alcohol no tenga calorías, que comer una sola vez al día sea saludable o que el consumo de huevos resulte perjudicial, como no es verdad que para solucionar la anemia por falta de hierro se deba tomar leche en abundancia, o que los espárragos favorezcan la formación de cálculos”.

Carencia, intolerancia y excesos

Según este médico “existen otros tipos de lo que se ha dado en denominar nutrición terapéutica o dietoterapia, como las que incluyen las medicinas tradicionales china e hindú, pero en mi trabajo sólo se incluyen los conocimientos occidentales, demostrados científicamente y  basados en los más recientes estudios europeos y americanos”.

Consultado al respecto, el doctor Gutiérrez señala a EFE-Reportajes, que “dos de las carencias nutricionales más frecuentes en la población, las sufre la mujer. Una es la falta de hierro que ocurre durante su etapa fértil debido al sangrado menstrual que le produce anemia; la otra es la deficiencia de calcio que arrecia durante la menopausia y causa osteoporosis”.

Ambos problemas, pueden aliviarse de manera natural tomando regularmente los alimentos adecuados, como son respectivamente las verduras de hoja verde, pescados, carnes rojas, legumbres, frutas y cereales, por un lado, y la leche y sus derivados, naranjas, frutos secos y soja, por el otro.

Según Gutiérrez, “si se toman con moderación no hay ningún problema en ampliar o cambiar la alimentación o incorporarle nuevos ingredientes, salvo para las personas que sufran alergias o intolerancias, a determinados compuestos de determinados alimentos, lo cual puede ocasionarles desde náuseas, vómitos y colitis, hasta picores y manchas en la piel y un malestar general”.

Es el caso de quienes sufren intolerancia al gluten -un compuesto del trigo y los cereales destinados a elaborar harinas-, o la lactosa -un azúcar de la leche-  deben excluir estas comidas de su dieta.

“Comer fuera de casa o con poco tiempo no tiene que ser una excusa para comer mal: todo depende del menú que se elija y de una mínima planificación de la dieta. Una hamburguesa o chuletón de vez en cuando no hace daño, pero en cualquier cafetería o restaurante se puede optar por una ensalada, carne o pescado a la plancha, un plato de arroz o legumbres”, señala.