Alimentos para un corazón saludable todo el año

24_08_2015 HOY_LUNES_240815_ ¡Vivir!2 C

Nadie pone en duda el importante papel del corazón en la vida del ser humano. El mismo tiene que alimentarse y debe hacerse con los alimentos adecuados: mientras que algunos le aportan múltiples beneficios, otros contribuyen a deteriorar seriamente su maquinaria.
Veamos cuáles son algunos de los “alimentos con corazón” que usted debe añadir a su dieta, y por qué:

Nueces. Contienen ácidos grasos insaturados, sobre todo linoleico (un omega-3 como el del pescado) y oleico (igual que el aceite de oliva), que reducen los triglicéridos y el colesterol respectivamente. También aportan vitaminas E, antioxidante, y del grupo B, que previenen el estrés, entre otros problemas.

Verduras y frutas. Casi todas aportan vitaminas A y C, que protegen las células de la oxidación causada por los radicales libres; además la C fortalece y repara los vasos sanguíneos.

Aceite de oliva. El ácido oleico es su componente más saludable para el corazón: reduce el colesterol, combate la formación del LDL (colesterol malo) en las arterias y aumenta el HDL (colesterol bueno); baja la tensión arterial y los niveles de glucosa en sangre y evita la agregación plaquetaria. Se recomienda la ingesta de dos cucharadas soperas al día.

Otros alimentos importantes en la lista son las legumbres y los cereales, el pescado azul (salmón, bonito, atún, sardinas…) y el ajo y la cebolla, ya que sus compuestos sulfurados (como la alicina) y sus flavonoides (como la quercitina), ayudan a bajar la tensión, el colesterol y los triglicéridos.

Alimentos “sin corazón”

Así como existen alimentos beneficiosos para el corazón existen otros que pueden ocasionarle complicaciones. Aquí algunos grupos más comunes:

Carnes grasas. Buey, vaca, cerdo y sus derivados tienen exceso de grasas saturadas, sobre todo colesterol, que atascan las arterias. Al consumir estos alimentos, el músculo cardíaco tiene que trabajar más para que la sangre llegue hasta el último rincón del cuerpo.

Repostería. Sus azúcares simples o refinados pasan rápidamente a la sangre y hay una descarga de insulina y un exceso de radicales libres; además dificultan la absorción de proteínas y generan triglicéridos y muchas toxinas. Cómalos muy de cuando en cuando.

Lácteos enteros. La grasa de la leche, la mantequilla y derivados es saturada y atasca las arterias. Por eso es preferible tomar leche, queso y yogur desnatados. Al quitarles la grasa pierden la vitamina A, pero pueden llevarla añadida.

Sal. Contiene sodio y cloro, necesarios para el equilibrio hídrico del cuerpo (el cloro también interviene en la digestión) pero la cantidad que ingerimos es siempre mucho mayor al promedio que necesitamos, que es de 2 o 3 gramos al día. Puede causar retención de líquidos, lo que produce un aumento de la presión arterial.