Ambivalencia de los partidos

En ocasiones la política dominicana ha sido vista como enferma de sectarismos con proliferación de organizaciones de poco tamaño, muy pequeñas a veces y con visos de perseguir cargos y otros beneficios a base de pleitesías y acuerdos con los grandes. Algunos -cabe reconocer- esgrimen consignas y místicas que les harían merecer categoría de emergentes por enriquecer el debate. Las ideas valen. No es solo cosa de multitudes. En dirección contraria a la atomización ocurre la conformación de bloques con el rasgo positivo de presentar ante el electorado ofertas unificadas que facilitan la comprensión de las opciones lanzadas a la palestra. Aun con este lado favorable a los fines del elector, nunca faltan evidencias de que los minifundios partidarios facilitan el odioso arribismo.

De las formas negativas de hacer política y de gobernar con decepciones a las sociedades no están exceptuados los partidos de mayor tamaño. Algunos de ellos descienden en la estima de naciones en diferentes lugares. Los estallidos urbanos en aparición confirman la pérdida de credibilidad en las organizaciones tradicionales de frustratorios ejercicios de poder, como destacó el expresidente de Francia de visita en el país Francois Hollande. Cabe sin embargo cuidarse del desplome de entes políticos convencionales para que del mal que dejan en herencia no surjan peores consecuencias. Pasar de la sartén al fuego.

Cámaras para buenos usos

El Gobierno se maneja con prudencia diplomática en función de la realidad geopolítica que le corresponde sin renunciar al derecho que asiste al país de mantener relaciones provechosas con la China Popular. No es objetable per se que por esa vía se obtengan tecnologías para la identificación rápida de personas y objetos que impliquen riesgos para la sociedad. Lo ineludible, como asunto local de respeto a privacidades, es que la captación de imágenes no sea utilizada para fines diferentes a la prevención de delitos. Por lo demás no se entiende que por preferir equis tecnología en el marco de acuerdos bilaterales el Estado pueda afectar otros nexos con el exterior. Hasta el ultraderechista presidente brasileño Jair Bolsonaro, muy identificado con posiciones conservadoras de Occidente, mantiene puertas abiertas a la importancia de China.