Ambivalencias decepcionantes

Del diálogo entre  las autoridades de Salud Pública y el Colegio Médico Dominicano (CMD) quedó la  impresión de que se había producido un entendimiento y que el gremio daba un “compás de espera” para que una comisión oficial evaluara sus reclamos.

Para asombro y decepción, los médicos han decidido convocar para pasado mañana, jueves,  un paro en los hospitales. También de la reunión del viernes último entre la Secretaría  de Industria y Comercio y la Asociación Nacional de Detallistas de Gasolina (ANADEGAS) quedó la impresión de un acuerdo para que  una comisión mixta investigara distorsiones en el mercado de los carburantes. Pero no, a las pocas horas esa asociación disponía un paro del expendio de combustibles.

Uno quisiera pensar que estas posiciones ambivalentes están libres de propósitos distintos a los expuestos en la mesa del diálogo, de influencias ajenas a los quehaceres de estas organizaciones que abandonan con tanta facilidad el recurso del diálogo y lo sustituyen por actitudes desacreditadas por irracionales. Paralizar la venta de combustibles y los hospitales ocasiona trastornos en perjuicio de la economía y la salud de mucha gente que ninguna culpa tiene de los conflictos que aquejan a estos gremios. Estas diferencias deben dilucidarse  en la mesa del diálogo, con  posiciones verticales que no degeneren en estas ambivalencias decepcionantes.

 

La corrupción y sus soportes

El más fuerte de los pilares de la corrupción es la debilidad de las instituciones. La corrupción se alimenta cuando una ley que debe pretender  transparencia es de por sí inconsistente y llena de ambivalencias, como ocurre con la 82-79, que obliga a los funcionarios a presentar declaración jurada de sus  bienes. Hay debilidad institucional cuando nadie hace nada contra quienes se resisten a declarar sus bienes, como ha ocurrido con el 60% de los 178 miembros de la Cámara de Diputados y con un número considerable de síndicos.

Hay debilidad institucional cuando se carece de medios para castigar las falsedades y adulteraciones de datos que alguna gente “cuela” al declarar sus posesiones. Una de las principales expresiones de corrupción consiste en la flojera o inexistencia de la voluntad política para asumir y aplicar las correcciones que permitan fortalecer las instituciones. La fortaleza de la corrupción está en la debilidad institucional.