Amenaza

Si quien les escribe tuviera algo que ver con el inicio de las operaciones en el país de Uber, un servicio de taxis por internet que ya funciona exitosamente en 250 ciudades de 50 países, estaría muy preocupado a causa  de las declaraciones de Antonio Marte, presidente de la Consejo Nacional de Transportistas (Conatra), en las que advierte que no permitirá que esa empresa opere en el país.  “Nosotros donde quiera que veamos un servicio de taxi a través de Uber, lamentablemente le vamos a cerrar el paso. No le vamos a dejar salir”. La reacción del empresario tiene, probablemente,  una explicación sencilla: Uber  dice que ofrecerá tarifas mas baratas que un taxi tradicional, y  que resultará mas seguro para el usuario, pues el servicio solo aceptará pagos con tarjetas de crédito o débito. Hay que suponer que en las ciudades y países donde ya se ha instalado Uber ha encontrado algún tipo de resistencia y rechazo de los taxistas locales, temerosos de ser desplazados y perder su  fuente de  sustento,  por lo que ya tiene alguna experiencia lidiando con ese problema. Pero en ningún lugar del mundo taxistas y transportistas tienen tanto poder como en la República Dominicana,  aunque oportuno es recordar  que en ningún país del mundo las autoridades se muestran tan  complacientes como las del patio. Por eso puede usted apostar a que a esta hora ninguna autoridad se ha dirigido al presidente de Conatra para advertirle que lo que se propone hacer viola las leyes, pues en el país existe el derecho a la libre circulación y a la libre empresa, y que coartar por medio de la violencia esos derechos a  eventuales usuarios  y operadores locales de Uber tendrá consecuencias para sus promotores. Insisto: si yo tuviera  algo que ver con la instalación  en el país de  Uber,  que ya está inmersa en el proceso de contratación y depuración de choferes que quieren trabajar como taxistas, me tomaría muy en serio la amenaza (¿de qué otra manera llamarla?) de Antonio Marte.