América Latina: panorámica económica

POR  EDUARDO KLINGER PEVIDA
La América Latina es un continente en el que se han venido acumulando profundas y graves contradicciones. Hoy, es la región del mundo donde se han hecho más amplias las desigualdades. Todos sabemos, aunque unos pretendan ignorarlo, que las injusticias sociales que se derivan de una gran pobreza y marginación son fuente de inestabilidad y ansias de cambio.

Hablamos de un área que vio desaparecer de su cronología económica el decenio de los ochenta que con la brutal crisis de la deuda externa hizo que los indicadores socio-económicos se retrotrajeran diez años.

Al estallar aquella terrible crisis en agosto de 1982 la deuda externa de la región era de 272 mil millones de dólares. Cuando en 1990 se consideró que la crisis había sido superada la deuda remontaba los 420 mil millones. Ahora el FMI nos dice que los países han superado el lastre de la deuda externa porque algunos han logrado pagarle. El monto actual frisa el millón de millones. Se contrarresta, porque las economías han estado creciendo y la situación financiera internacional es positiva con bajas tasas de interés y disponibilidad de liquidez en los mercados financieros internacionales.

No obstante, ciertamente, la región ha venido registrando durante los últimos años una gestión económica favorable con tasas de crecimiento por encima del 4% del PIB. El pronóstico para el 2007 es de 4.7% de acuerdo con el BBVA y de 4.9% según el FMI. Para el 2008 el BBVA lo sitúa en un 4.2%

Se han reportado 18 trimestres consecutivos de crecimiento, lo que hace que se considere que la región se encuentra en el ciclo de mayor crecimiento sostenido en decenios. Sin embargo, ese crecimiento promedio cubre grandes diferencias en el comportamiento de las diferentes economías, si bien todas crecieron en el 2006.

Mientras que la República Dominicana y Venezuela encabezan el crecimiento regional con una tasa de 10%, el gigante Brasil creció sólo un 2.8% y El Salvador y Nicaragua estuvieron por debajo del 4%. Las proyecciones del FMI para el 2007 coloca a todos los países creciendo por encima del 3% liderados por Panamá con un 6.1% y Argentina con 6.0% De acuerdo con ese pronóstico la República Dominicana caería a la mitad de lo que creció en el 2006 para registrar un 5.0% y Venezuela tan solo un 3.7%

Lógicamente, economías que crecen tienen que tener un efecto en el nivel de empleo. En consecuencia, el desempleo promedio regional ha descendido desde un 11% en el 2002 a menos de 9% en el 2006. Obviamente, como todo promedio, se encubren diferencias importantes entre los países.

Descendiendo desde un pico regional en el 2004 de un 5.7% la tasa inflacionaria más alta en diez años, la inflación bajó un 4.8% en el 2006 y se proyecta un 4.2% en el 2007. Para el FMI en el 2007 la inflación en cada uno de los países se mantendrá en la gran mayoría de los casos de la región en un sólo dígito, casi todos por debajo del 5%, y con Argentina y Costa Rica alrededor de 11% y Venezuela con un 15.4% hasta cierto punto lógico en una economía que viene instrumentando vastos programas sociales y que esta pletórica por los precios del petróleo.

Venezuela es también la nación que en las proyecciones se sitúa con un superávit en la Balanza de pagos equivalente al 17.5% del PIB en tanto la mayoría de las economías, incluyendo a la República Dominicana, registrarán un déficit. Un escenario de crecimiento económico ha resultado, como es de esperar, atractivo para la inversión extranjera, por lo que el flujo de la misma se ha venido recuperando desde la caída en el 2003, para alcanzar en el 2006 casi 21 mil millones de dólares, superando el máximo alcanzado en el 1998 durante los últimos diez años.

Sin embargo, a pesar de que estos resultados han tenido impactos positivos en nuestras naciones, para ciertas fuentes se han reducido la pobreza en unos 13 millones de personas, los graves problemas de la región aún persisten con grandes inequidades y presentando todavía una gran vulnerabilidad a las crisis externas.

América Latina crece pero no convence. De ello hablaremos en nuestro próximo trabajo.