Amet y el cierre del puente flotante

El cierre el pasado martes del llamado puente flotante, a más de crear un verdadero caos en el tránsito del gran Santo Domingo, especialmente en el municipio Este, puso a prueba la capacidad de la Autoridad Metropolitana de Transporte, cuyos agentes tuvieron que habilitar vías alternativas para minimizar los efectos de esa emergencia.
La Armada Dominicana y el Ministerio de Obras Públicas lograron reparar las grietas que originaron el cierre del puente flotante durante alrededor de ocho horas, y una vez más se demostró la utilidad y necesidad de esa obra que en principio se instaló de manera transitoria, pero que al pasar de los tiempos su permanencia ha sido definitiva.
Las fallas y el desgaste del Puente Flotante son evidentes, y parece que ha llegado la hora de que las autoridades del Ministerio de Obras Públicas que dirige eficientemente Gonzalo Castillo se aboquen a tomar una decisión heroica disponiendo su reparación definitiva, asumiendo los costos sociales y económicos que ello implica, y como ya pasó la campaña electoral la solución tendría un menor efecto político en términos negativos.
Desde hace cierto tiempo se ha venido advirtiendo el peligro del denominado Puente Flotante, y somos de opinión sin ser técnicos ni especialistas en la materia, que a este problema tarde o temprano habrá que buscarle una solución.
Los esfuerzos realizados por la Amet para reducir los efectos del cierre del Puente Flotante tienen que ser reconocidos, porque sin la presencia de sus agentes hubiera sido imposible transitar ese aciago día, por cuanto el Director de esa institución el general Frener Bello Arias se ganó un buen punto al igual que el Ministerio de Obras Públicas y la Armada Dominicana que lograron corregir la grave avería en un tiempo récord.