Amnesia de la Academia Dominicana de la Historia

El día doce de noviembre último, Listín Diario insertó una breve nota informando que la Academia Dominicana de la Historia eligió como colaborador al historiador deportivo Emilio Nicolás Córdova Pereyra (Cuqui) “en reconocimiento a su ardua trayectoria como cronista deportivo”.

Resulta que el 22-08-15, el periodista norteamericano Jonathan Blitzer, del elenco del The New York Times, publicó en la primera página del gran diario un reportaje a cuatro columnas perfilando el rol de escritor deportivo de Cuqui Córdova, impresionado por el Cuqui Museum y la jornada de 18 semblanzas escritas por el notable periodista santiaguense.

La Academia Dominicana de la Historia aguardó 51 días después del histórico reconocimiento del THNYT a Cuqui Córdova para elegirlo “colaborador”, una miniminización equivalente a conserje, cuando lo correcto era incorporarlo cuando menos a Miembro Correspondiente, y más equitativo, Miembro de Número, porque los primeros son rasos y los segundos generales.

Blitzer no vino al país para ponderar el aporte bibliográfico de Cuqui Córdova, sino a recabar con él pormenores del histórico campeonato de béisbol de 1937, donde desfilaron entre otros, Joshúa Gibson y Satchel Paige, considerados por los periodistas norteamericanos como el más grande catcher y el más grande serpentinero del béisbol, respectivamente, de todos los tiempos.

Andrés Barbour Luna es otro formidable historiador deportivo, con más de doce libros publicados de béisbol, softbol y boxeo, con 88 años de edad, y parece que la Academia Dominicana de la Historia aguarda que se muera para entonces escogerlo post mortem como recoge bates de la cuestionable institución que se presume honra a Clío. Arístides Incháustegui Reynoso, Blanca Delgado Malagón Fernando Infante y Abigail Cruz Infante (Ito), disponen de méritos para ser incorporados Miembros de Número de la ADH, injustamente marginados.