Amores disfrazados:  el sentimiento versus  adicción real

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¿ Qué puede llevar a una persona a resistir este tipo de agravios y someterse de esta manera? Cuando le pregunté por qué no lo dejaba, me contestó entre apenada y esperanzada: “Es que lo amo… Pero sé que usted me va a ayudar a desenamorarme… ¿no es cierto?…”. Ella buscaba el camino facilista: el alivio, pero no la cura. Las reestructuras afectivas y las revoluciones interiores, cuando son reales, son dolorosas. No hay ninguna pócima para acabar con el apego. Estos casos aveces  requieren un enfoque similar a los utilizados en farmacodependencia : Lo que la terapia intenta promover en las personas adictas es básicamente autocontrol, para que aún necesitando la droga sean capaces de pelear contra la urgencia y las ganas. En el balance costo-beneficio, aprenden a sacrificar el placer inmediato por la gratificación a mediano o largo plazo. Lo mismo ocurre con otro tipo de adicciones, por ejemplo la comida o el sexo. Usted no puede esperar a desenamorarse para dejarlo. Primero debe aprender a superar los miedos que se esconden detrás del apego, mejorar la autoeficacia, levantar la autoestima y el autorrespeto, desarrollar estrategias de resolución de problemas y un mayor autocontrol, y todo esto deberá hacerlo sin dejar de sentir lo que siente por él. Por eso es tan difícil.  El drogadicto debe dejar el consumo, pese a que su organismo no quiera hacerlo.