Ampliación de avenida Anacaona

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Las ciudades     “son como los seres humanos: nacen, crecen y se desarrollan y hay que ir mejorando lo que va quedando, porque después de medio siglo, tienen cambios fundamentales.

El arquitecto y urbanista Eduardo Selman está de acuerdo con que la única solución al problema del tránsito en la avenida Anacaona es quitarle diez metros al parque Mirador del Sur, como planteó Eugenio Pérez Montás.
“Es correcto, correctísimo, es la única posibilidad –y afortunadamente que tenemos el parque- para poder ampliar realmente esa calle y convertirla en avenida Anacaona”, significó el actual ministro de Cultura, quien construyó los primeros edificios de apartamentos de esa vía y posteriormente, en 1981, el más alto que se levantó en el país, “Galerías del Parque”, conocido, además, como “la Torre Morada”, de 17 pisos, igualmente ubicada en la Anacaona.
“Eso es una realidad, reiteró, ¿cómo tú cambias lo que hay hoy a algo mejor? Ampliando la avenida tomando una franja del parque. Es la única solución”.
Expresó que la concentración de edificios de alta densidad que existen en la Anacaona obliga a esa decisión, que consideró “inevitable”.
Las ciudades, explicó, “son como los seres humanos: nacen, crecen y se desarrollan y hay que ir mejorando lo que va quedando, porque después de medio siglo, tienen cambios fundamentales. Esa es mi visión como urbanista”.
Al preguntarle si no se previó ese problema en 1972, cuando se inauguró ese complejo, respondió: “Siempre sabemos que el desarrollo de la ciudad implica un aumento en el tránsito de vehículos, y uno no lo percibe hasta que no llega, pero de manera progresiva va aumentando la circulación”. Sin embargo, aclaró que es arquitecto y desarrollador de proyectos y que la prevención no depende de los profesionales del área sino de las instituciones que trazan las normativas urbanas de la ciudad”.
Las torres altas. En cuanto a la opinión de que la construcción de torres altas en la vía ha contribuido a aumentar el problema del tránsito y creado otros por la multiplicación de pobladores, Selman respondió que su proyecto fue aprobado por todas las entidades competentes.
“Nadie nos dio una normativa que lo prohibiera, nunca hubo oposición”. Rafael Tomás Hernández y Pérez Montás sostuvieron que el presidente Joaquín Balaguer estipuló hasta ocho plantas. “Presenté mi proyecto y fue aprobado, ninguna institución del Estado lo objetó”, dijo aludiendo a la torre que diseñó y cuya construcción dirigió.
Selman había construido el primer edificio de ocho pisos de la República Dominicana, el “Santa Ana”, en la avenida Independencia, que inspiró a Balaguer para construir los de la Anacaona. Es pionero en la construcción de edificios altos.
Está en desacuerdo con la apreciación de sus colegas, que fueron sus maestros. “Para eso se planifica”, adujo. “Los terrenos de las ciudades se van encareciendo en la medida en que se va desarrollando la ciudad y entonces o se tienen que comprar terrenos muy baratos para irse lejos, o se hacen edificaciones altas”.
Esa es una realidad con la que hay que convivir, enfatizó, presente “en todas las ciudades del mundo, por el incremento en el costo de los terrenos, en todos los servicios municipales y por la preferencia que se va desarrollando en las familias que prefieren ir simplificando su vida para residir en apartamentos y no en casas individuales que demandan un costo más alto para el mantenimiento”.
Manifestó que por haber tenido la primacía en la construcción de torres altas, no es responsable de los problemas de circulación de vehículos “que eso ha generado”.
“Lo que no estuvo bien fue que esa avenida no fuera más amplia, porque todos los que intervinimos en el desarrollo del Proyecto Anacaona conocíamos la voluntad del Presidente de que en la acera norte de la vía se construyeran edificios de altura. Inclusive, el propio Balaguer dispuso la edificación de cuatro torres de 12 pisos en lo que era el campo de polo”.
La historia. El primer gran diseño de Eduardo Selman fue el penthouse del edificio Santa Ana, propiedad de Jacinto González Mañón. A Balaguer lo deslumbró. Techado con cuatro bóvedas “que van de norte a sur, ofrecen una vista muy bella, porque están cerca del mar. Están forradas de madera, y tengo la percepción de que Balaguer quedó impresionado con el espacio, la vista, el paisaje, y creo que eso lo indujo a que me pidiera que fuera a visitarlo para ofrecerme trabajo”.
Le propuso el diseño de una embajada en la avenida Anacaona que Selman realizó previa autorización de su líder, Juan Bosch, pero no se ejecutó “porque no se había articulado adecuadamente con los embajadores”. Él donó su obra al gobernante. Entonces surgió la idea de los apartamentos frente al parque Mirador del Sur.
“Él me sugirió que fueran apartamentos de mucha comodidad, con un buen espacio, de más categoría que los multifamiliares que el Gobierno había construido, quería valorizar la avenida Anacaona, al igual que los terrenos de Los Cacicazgos, que también fue un proyecto de la Presidencia”.
Estos son apartamentos de 208 metros cuadrados, “que era mucho en esa época, de un hormigón armado completo en toda la estructura y los muros, con materiales de calidad. Los de la primera etapa fueron 36 y se vendieron a 32 mil pesos, y los de la segunda, 84, costaron 37 mil. La construcción de los primeros se inició en 1972 y se inauguraron en 1974, los otros se entregaron en 1976. Los primeros eran de estilo escalonado y los demás “tenían una línea inclinada. El marco de los apartamentos forma como un trapecio”. El pueblo los bautizó como “los gaveteros” y “la gatera”. Selman ignora por qué.
Aunque el arquitecto junto a su hermano Abraham, ingeniero eléctrico, ha desarrollado otros importantes proyectos en Santo Domingo y el interior, se le relaciona con la avenida Anacaona por los primeros apartamentos y por la llamada “Torre Morada” que confiesa haberla pintado de ese color “con la intención de promover el PLD”.
Afirmó que cuando se hizo el parque se concibió que hubiera viviendas en la Anacaona. “En las avenidas de todas las capitales del mundo que dan a parques, ríos o al mar, es donde la densidad de construcción es más alta, mucha gente decide vivir para disfrutar el paisaje. Aquí hay que rescatar el borde del río Ozama, desarrollar proyectos de viviendas al alcance de otro sector social”.
La Anacaona es parte importante de su historia. “Me siento muy orgulloso, fue ahí donde también levanté mi primera torre de 17 pisos, y aunque no fue un éxito económico, fue un éxito de carácter arquitectónico y de desarrollo. Comenzó a estimular, mira ahora por dónde anda, por 40 pisos. Mi desarrollo profesional se vio impulsado precisamente por los proyectos Anacaona 1 y 2, que me encargó el presidente Balaguer”.