Analiza papel de intelectuales frente al poder

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Cuando Guillermo Piña Contreras analiza el rol de los intelectuales frente al poder ni siquiera sugiere el que asuman un comportamiento ético, prefiere transarse por el pudor, mas reniega que opten por el silencio ante los atropellos, la corrupción y veleidades que puedan caractarizar a un gobierno o a una entidad del sector privado.

“Deben admitir que callan porque estamos en una época de crisis en la que no se puede perder el empleo fácilmente…porque a veces la gente piensa con el estómago”. ¿Incluso los intelectuales? “Bueno, es que dicen que el mal comío no piensa, de manera que hay una estrecha relación entre el estómago y el pensamiento”.

El exembajador del país en Francia, durante el gobierno de Leonel Fernández, no hace un mea culpa cuando plantea esa tesis porque asegura que durante esa administración no se agredió, por ejemplo, la libertad de expresión.

No hubo nada que le llamara la atención para protestar, “pero ese no es el caso de algunos funcionarios del servicio exterior dominicano que están contra la guerra de Irak, y de la política exterior del gobierno, y sin embargo siguen en sus cargos”.

¿Qué hubiera hecho si los soldados dominicanos que están en Irak, respaldando al ejército norteamericano, los hubiera enviado el expresidente Fernández?

“Renunciar, como lo hizo el excanciller Hugo Tolentino Dipp. Yo conozco embajadores dominicanos en los países árabes que están a favor de Saddan Hessein y se mantienen en sus funciones…ahí entra la ética y la coherencia del individuo, y en ese caso digo que Tolentino Dipp fue coherente con sus principios”.

[b]COLOQUIO CON INTELECTUALES[/b]

¿Qué es un intelectual? ¿Cuál es el rol que debe asumir ante el poder? ¿Hasta qué punto es posible callar, por conveniencia económica o política, los abusos o desaciertos de una administración pública? Es probable que esos cuestionamientos hallen respuestas en el coloquio “Los Intelectuales y el poder”, que se realizará en la Universidad APEC el próximo sábado de 9:00 a 6:00 de la tarde.

De entrada él define al intelectual como alguien que piensa, pero que no puede oponerse al poder como si fuera un partido político. Pero debe tratar de ser lo más independiente posible, para lo cual debe estar libre de ataduras económicas.

El encuentro, que se realizará en el Salón José María Bonetti Burgos, de APEC, contará con la participación de Rafael Toribio, Odalís Pérez, José Rafael Lantigua, MuKien Sang Ben, Fidel Munnigh, José Antinoe Fiallo y Manuel Núñez…una muestra representativa de pensadores independientes y pertenecientes al gobierno.

Piña Contreras, director del departamento de Español de ese centro y mentor de la actividad, planteó que el debate tendrá más o menos esta directriz: si los intelectuales de República Dominicana, un país donde no existe la administración pública por el clientelismo político, forman parte del gobierno por ser intelectuales o políticos.

O si cuando critican lo hacen como librepensadores o como políticos.

“En el gobierno de Fernández muchos intelectuales tuvieron una posición realmente de combate, de intelectuales librepensadores, pero realmente eran posiciones de militantes políticos, porque la mayoría obtuvieron cargos en el gobierno de Hipólito Mejía.

“Y al obtenerlos se han quedado callados frente al monumento a los soldados de Trujillo que cayeron en la invasión de 1959, tambien frente al atropello a la libertad de expresión y el apresamiento de periodistas por haber dicho cosas que no eran de la conveniencia del gobierno”.

En ese contexto él se pregunta si el intelectual es un ente político, apartidista, o una persona sin ningua responsabilidad.

[b]¿EXISTE LA NEUTRALIDAD? (NOTA COMPLEMENTARIA)[/b]

La neutralidad no existe en el intelectual, aseguró Piña Contreras al argumentar que éste no puede ser apolítico, aunque apartidista sí, “el problema es que la frontera entre uno y otro concepto es muy frágil”.

En el aspecto del partidismo citó que Jean Paul Sartre fue un intelectual de la izquierda, mientras que Arturo Uslar Pietri representó a la derecha; y el dominicano Manuel Artur Peña Batlle fue parte de la estructura política de la dictadura Trujillista.

En cuanto a la participación de los intelectuales locales en la administración pública expresó que, durante los 12 años de gobierno del fenecido expresidente Joaquín Balaguer, la misma fue casi inexistente.

“Cuando llega Antonio Guzmán al poder, en 1978, el intelectual no tiene un dilema moral que le impida insertarse en el sector público, porque ya no existía la represión ejercida durante el mandato de Balaguer”.