Anestesia Estética y Ética

POR FEDERICO A. MARTINEZ
Cuando estudiaba en la UCAMAYMA (en ese entonces no era pontificia y solo existía en Santiago) me tocó de profesora de antropología una señora norteamericana, brillante y muy hippie, que me observó que los dominicanos sufrimos de “anestesia estética”. Sostenía que es tanta la belleza a nuestro alrededor que hemos perdido la capacidad de prestarle atención.

La observación vino a cuento por una caminata que hacíamos por un campo de Jarabacoa donde me hizo notar en una casa que visitamos que el adorno de la sala consistía en flores plásticas, mientras alrededor había decenas de flores silvestres del más diverso colorido.

Hoy en la mañana escuchaba un popular programa de radio cuando escuché una persona que hablaba a nombre de “varios movimientos de apoyo de la zona oriental” que sustentaron la candidatura del Presidente Fernández. El vocero afirmaba que a ellos “no le habían resuelto”, y que los dirigentes del partido (PLD) no los recibían. Señaló como el principal responsable de su abandono al enlace con el partido, que les había prometido enviar el listado a no se quien para que los nombraran y no lo había hecho. Concluyó diciendo que “los derechos no se mendigan, se reclaman” y que ellos van a reclamar su derecho.

La breve entrevista terminó, se pasó a la próxima comisión, otros que querían hablar de otro problema; nadie dijo nada.

Me quedé avergonzado. No nací ayer y se que en nuestros países mucha gente participa en política con la esperanza de que le den un cargo. Me imaginé a Juan Pablo Duarte oyendo aquella declaración abyecta, ruin en extremo. ¿Valió la pena su lucha?

No conozco al declarante, preferiría no conocerlo. Al final, no es más que el producto de una sociedad cuyas clases gobernantes han generado suficiente pobreza para que toda la vileza del mundo quepa aquí.

Parafraseando a Víctor Hugo en Los Miserables “El culpable no es aquel que comete el delito, sino quien instaura las condiciones para que éste sea cometido” Los Miserables es la zaga de Jean Valjean luchando por recobrar la dignidad que le fue conculcada por una sociedad que creó las condiciones para que fuera un ladrón, no otra cosa es el que roba lo que sea, por la razón que sea.

Le deseo al demandante de que “le resuelvan” que encuentre su dignidad en la lucha por superarse, por regresar a ser digno de Duarte.

A los que convivimos con él y hemos caído en la anestesia ética, deseo que despertemos.

A los que dirigen esta sociedad, tan desigual que es capaz de renegar de los principios de los hombres que la crearon, ojalá encuentren a Duarte en su quehacer diario, no sólo en las monedas de a peso.

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El autor es consultor de negocios

federico@promarketdr.com