Anita, discreta y eficiente

Anita, discreta y eficiente, ha criado sus tres hijos trabajando duramente. Se levanta muy temprano y deja comida, vestidos y casa preparados hasta su vuelta al anochecer.

Vive en Pantoja, distrito municipal de Los Alcarrizos, y para trasladarse a Santo Domingo debe usar algún tipo de transporte.

Desde su casa toma “una voladora” hasta la estación del metro “María Montez” con dirección a la “Juan Pablo Duarte” donde cambiará hasta la estación “Casandra Damirón” en los jardines del Teatro Nacional.

Antes, Anita debía tomar otro pequeño autobús desde el km. 9 hasta su destino final.

¿Economiza Anita en el transporte diario?  Me dice que sí, unos 30 pesos cada día.

“Doña Lourdes –añade- el metro ha dado dignidad a tantas mujeres que como yo debemos trasladarnos a nuestros trabajos cada día”.  Ya no más apretones, ni acosos.

¿Y la escuela, Anita, hay escuelas en Pantoja?  “¡Claro que sí! Hay varias escuelas públicas y un programa de bachillerato y básica para adultos con asistencia miércoles, sábados y domingos. Y de alfabetización los domingos”.  “Mire, doña Lourdes, el que no quiere estudiar ahora es porque no quiere”, así concluyó Anita.

 Dos hijos en Básica y uno en la Universidad. “La más pequeña recibe clases de arte y también de deportes.  Toma el desayuno escolar y siempre recibe a tiempo sus libros; este año fue seleccionada entre los jóvenes meritorios de 5to. Curso”, apuntó Anita como si el mismo Presidente la hubiese llamado por teléfono.

Terminé la conversación con Anita y me remonté a los años 50, cuando ascendió al poder educativo el Dr. Joaquín Balaguer para planear sobre esa función hasta su muerte.

No más llegar desde México a su primera posición ministerial, en 1950, proclamó la muerte de Hostos, y, amparándose luego en el Concordato con la Iglesia Católica, todavía vigente, llenó de sacerdotes los mejores Liceos Secundarios del país, restándole importancia a las Escuelas Normales, las formadoras de maestros

¿Libros?  A partir de 1996 se inició el libro gratis para el alumno dominicano; hasta entonces, los Registros de Grado llegaban un año sí y otros muchos no.

 ¿Maestros? A partir de nuevas estrategias el maestro debía ser necesariamente involucrado en un nuevo aprendizaje.  Cambios de autoridades y muchos otros inconvenientes impidieron el auge que debió venir.

 Sin embargo, nada está perdido, la zapata se ha echado. Indudablemente lo pedagógico debe ir a la par con lo administrativo.

 Y ya la Lengua Española salió de las reprobaciones mayoritarias de las Pruebas Nacionales. Definitivamente estamos mejor que en aquellos años de Balaguer.  Si no ¡que le pregunten a Anita…!