Ante otro desplante

El diálogo permanente sería la práctica ideal para dos países que comparten el territorio de una isla con todas sus virtudes y problemas. Entre República Dominicana y Haití, que comparten la Hispaniola, no ha sido posible esta práctica. El último intento por un diálogo entre nuestros dos países, gracias a la mediación del Gobierno de Venezuela, fue burlado por Haití apenas horas después de haber rubricado con el Gobierno dominicano un compromiso de afrontar los problemas comunes por medio del diálogo.

No es la primera vez que Haití torpedea intentos de diálogo con la República Dominicana. Los gobiernos de ese país han exhibido una gran capacidad histriónica para aparentar interés por mantener relaciones de cooperación mutua con nuestro país, y por detrás hacer el papel de víctima. Eso explica la frecuencia conque los haitianos han acudido a organismos internacionales para denunciar supuestos atropellos de la República Dominicana. Y explica, también, lo poco que ha logrado la Comisión Mixta Bilateral.

Con esa misma capacidad histriónica, el régimen haitiano suscribe con el dominicano un acuerdo de diálogo, y luego aparece en una reunión de la Caricom denostando a los dominicanos. Ante ese comportamiento, el Gobierno dominicano ha hecho muy bien en negarse a dialogar con Haití.

ALERTA ANTE UNA PESTE PORCINA

Las autoridades agropecuarias no deben escatimar medidas con tal de evitar que al país ingrese o se generalice una enfermedad que mata a los cerdos y que se manifiesta con diarreas y vómitos. La Dirección General de Ganadería ha informado que espera los resultados de análisis que se realizan en Iowa, Estados Unidos, sobre dos casos sospechosos de esta enfermedad, detectados en granjas de Cayetano Germosén, en la proivincia Espaillat.

El país ha logrado modernizar y tecnificar su crianza de cerdos. Cada vez son más las granjas que mejoran sus procesos en esta materia. La crianza de cerdos es uno de los fuertes de nuestra producción agropecuaria. Tenemos que evitar por todos los medios que el virus que está diezmando a los cerdos en otros países, ingrese a nuestro país o se generalice, en caso de haber ingresado. Ninguna medida de prevención estaría de más para aislar esta amenaza.