Antecedentes de la esclavitud en las Américas: Esclavitud romana

Antecedentes de la esclavitud en las Américas: Esclavitud romana

En la sociedad romana, la esclavitud se mantuvo desde sus orígenes hasta la caída del imperio que se extendió desde el año 27 A.C hasta el 1453 D.C, cuando se produjo la toma de Constantinopla por los turcos.

Bajo esta dominación imperial, la mayoría de los esclavos fueron fundamentalmente prisioneros de guerra o ciudadanos romanos que perdieron por deudas su condición de hombres libres, la cual, sin embargo, podían recuperar a través del trabajo.

En efecto, por vía de las leyes establecidas en las Doce Tablas, los deudores insolventes podían ser conducidos a las casas de sus amos como esclavos hasta que con sus servicios o trabajos pudieran cancelar sus deudas.

En ese contexto, sabemos que el destino de los esclavos se vinculó fundamentalmente a las labores agrícolas, el comercio y de manera particular con las casas de los gladiadores romanos los cuales luchaban en los circos para divertir al pueblo, pronunciando antes de iniciar el espectáculo la famosa frase ¨Caesar imperator, moritori te salutant/ Emperador César, los que van a morir te saludan”.

En ese orden, el esclavo no disponía de ningún derecho para ser considerado humanamente, si bien se tiene constancia de que, al principio de la República Romana, el filósofo, político y escritor romano Seneca defendió la benignidad en el trato del esclavo cuando indicó que “es digno mandar al esclavo con moderación” agregando que “aunque todo sea lícito contra un esclavo, hay aspectos que en el hombre prohíbe el derecho común de los vivientes”.

A 56 años después de la Masacre a estudiantes del 9 de Febrero de 1966 (hoy.com.do)

A pesar de su inferioridad jurídica, en la legislación romana a los esclavos se les consignó la posibilidad de liberarse de su esclavitud pues para tales fines podían disponer de una especie de patrimonio llamado “peculio”, mediante el cual podían alcanzar su libertad a través de la “manumisión”, palabra compuesta derivada del latín en la que “manu” significa “poder” y “mitio” equivale a “desprenderse”.

En la época imperial, los libertos, entiéndase los esclavos que lograban obtener su libertad, juntamente con sus hijos, podían vivir en Roma y ser considerados como ciudadanos romanos, llegando incluso a ocupar importantes cargos en la administración pública pues la división entre ciudadanos y no-ciudadanos, evolucionó hasta el punto de que “esta distinción perdió la mayor parte de su importancia”.

Aunque, como vemos, existía en la sociedad romana posibilidades concretas para salir del sistema esclavista, los esclavos no dejaron de rebelarse y resistir contra los abusos romanos, tal como lo evidencian las numerosas insurrecciones que se produjeron en el periodo, siendo la más legendaria, la acontecida en el año 73 antes de Cristo cuando un gladiador de origen Traceo, de nombre Espartaco logró reunir un ejército de más de 60 mil esclavos contra Roma, manteniéndose en lucha durante más de 2 años, véase hasta el 71 a.C.

En síntesis, vale decir que, por vía de la dominación Romana, la esclavitud prosperó en la península ibérica siendo continuada por los visigodos quienes conquistaron el territorio de Hispania en el año 415 justo cuando se estaba llevando a cabo la transición de la Edad Antigua a la Edad Media.

Así pues, si bien los griegos y cartagineses impusieron la práctica esclavista fue con la ocupación romana que se desarrolló más ampliamente el fenómeno durante los dos primeros siglos después de Cristo.

Este hecho nos permite comprender por qué la mano de obra esclava fue tan importante en la España romana.

Prof. Amaury Pérez, Ph.D. Sociólogo e historiador – UASD/ PUCMM

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