Anthony Ocaña  
“Ninguna virtud sin ser trabajada
llega a sitio alguno”

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El músico y compositor dominicano hace presentaciones en España, tanto con su guitarra como con agrupaciones 

POR EMELIAN ASTWOOD TUENI
MADRID, (España)._ Anthony Ocaña empezó a estudiar música a los cinco años de edad, cuando su padre le vio llorar escuchando un réquiem de Mozart,  por lo que decidió inscribirlo en clases de piano. A los 12 años comenzó clases de guitarra y a los 14 entró en el Conservatorio Nacional de Música de República Dominicana donde estudió con Rubén González.

En esos años, Anthony aprendió tanto lo clásico como lo popular y desarrolló muchos géneros musicales que le fueron influenciando.

A los 18 fue becado por el Maniatan Ville College, donde decidió que estudiaría guitarra clásica y composición.

La motivación familiar ha sido clave en el desarrollo de su carrera, pues su madre, Ginny Ocaña, destacada bailarina de danza contemporánea, siempre buscó temas para sus coreografías por lo cual en su casa había una gran colección musical que costaba mucho encontrar ya que es una compilación que sólo tienen los grandes melómanos y músicos.

Todos estos temas a lo largo de los años le fueron útiles como base musical para buscar nuevas melodías y no quedarse con lo más asequible que había en el mercado. 

Anthony nos comenta que su casa era visitada muy a menudo por artistas como Juan Luis Guerra, así como por reconocidos artistas plásticos como Guayasamín y Oviedo, en vista de que su padre es un reconocido marchante de las artes plásticas.

En Estados Unidos aprendió composición con maestros como Imgram Marshall,  destacado compositor que ha hecho piezas musicales para grandes grupos como son el cuarteto Cronos,   Benjamín Verdery (profesor de la universidad de Yale) y René Izquierdo.

A la par con sus estudios trabajó componiendo música a los ensambles de Elliot Magazine, violinista clásico, y quien fuera director de la orquesta de Frank Sinatra; también, escribió el tema musical del exitoso documental “Un barco llamado amistad”, que fue transmitido en todos los estados de la Unión Americana.

Ocaña decidió venir a España cuando ocurrió lo del 11 de septiembre, porque los norteamericanos vivían con mucho miedo por la tragedia.

Además, considera que la cultura española es muy parecida a la de los dominicanos, aunque también desarrolla su carrera en otros países.

Actualmente está organizando conciertos tanto con su guitarra como con agrupaciones, también suele tocar a dúo con un percusionista donde fusiona ritmos caribeños mezclados con su música, elementos del jazz y clásica y de esta forma une todas las influencias que ha tenido a lo largo de su vida.  En un futuro, organizará un cuarteto con guitarra, percusión, contrabajo y algún instrumento de viento.

En sus composiciones, no puede evitar que le salga su propia personalidad, por lo que siempre trata de mantener una fusión enfatizando siempre en la percusión y tratando de ampliar el espectro melódico de la música.

Considera que el artista “nace como tal”, pero que “ninguna virtud sin ser trabajada llega a sitio alguno”.

Sobre los músicos que han marcado su carrera, nos comenta que el primer impacto musical que tuvo fue con los Beatles y que es un gran admirador de John Lennon, así como del maestro Egberto Gismonti, Leo Brauer, Hector Villalobos y Piazola.

“En mis ratos libres escribo canciones y en mi  último disco tengo un tema con Maridalia Hernández, que fue escrito para un espectáculo en el Reina Sofía”, expresó.

Anthony Ocaña considera que en su último trabajo todas las piezas son importantes ya que son un recopilatorio de canciones que ha escrito entre 2003 y 2006, que las piezas que no eligió para el disco no sean importantes, pero quiso hacer  una selección que completase el ciclo de un disco y no agrupar canciones para apilarlas en el mismo, sino es tener una coherencia de qué se quiere decir con los temas, “porque un disco debe tener temas que sean independientes de cada uno, de principio a fin”.