Antropología social y quehacer profesional

La antropología social es una disciplina que implica abordar una amplitud del quehacer humano tratando de hacer de la realidad un “espejo”: ” Hace tiempo que se utiliza para describir la o las tareas de la antropología la metáfora de la imagen del espejo… Al cabo del tiempo ha quedado claro que ese espejo que devuelve imágenes de los hombres no es plano, sino cóncavo, convexo, fragmentado, poliédrico. Un conjunto de espejos que incita a descubrir nuevamente nuevas figuras”. (Velasco 1995: 35).

Es una disciplina que ha ofrecido y ofrece las herramientas necesarias para entender la construcción social y cultural del género, la familia, los movimientos migratorios, los movimientos sociales, las prácticas mágico-religiosas, las opciones sexuales distintas, la cultura juvenil, las manifestaciones artísticas, la cotidianidad, etc…
La mirada antropológica se hace necesaria en nuestra sociedad, tenemos fuertes tendencias conservadoras que excluyen y discriminan a los grupos que tienen opciones sexuales, religiosas y culturales diferentes a las que sostienen los grupos hegemónicos.

Los estudios etnográficos aportan al análisis de los fenómenos sociales y culturales desde el micro-espacio y de la lógica que crean y recrean los sujetos desde su propia realidad.

El/la antropólogo/a se inserta en las comunidades rurales, los barrios a convivir con las personas para tratar de interpretar sus estilos de vida y así ofrecer herramientas para su desarrollo humano. Lo mismo puede hacer en escuelas, hospitales, industrias, mercados, oficinas públicas, bancos comerciales, residenciales, plazas comerciales, fiestas, celebraciones, cualquier espacio de interacción social.

Esta inserción en la vida comunitaria o institucional tiene sus riesgos para el antropólogo/antropóloga. Riesgos que pueden afectar su integridad física desde el contagio de enfermedades hasta ser víctima de violencia.

El reconocimiento de la realidad como cambiante y desde su heterogeneidad es un camino por recorrer en nuestra sociedad, más aún cuando existen muchos sectores a los que les interesa seguir ocultando la diversidad en todas sus manifestaciones: sexuales, religiosas, étnico-raciales, intergeneracionales y culturales. Las barreras del conservadurismo a la diversidad son barreras al cambio social y cultural.

Los estudios antropológicos en nuestro país no son valorados en toda su dimensión por muchos tomadores de decisión que reducen los fenómenos sociales a su peso cuantitativo y no reconocen las dinámicas cualitativas inherentes en estos.

La práctica antropológica aporta a la gestión social un enfoque distinto de la realidad que incide en un tipo de conocimiento necesario para la toma de decisiones. Un tipo de conocimiento que emerge de la realidad misma en el que se le ofrezca a los sujetos sociales el poder para ser gestores de su desarrollo.