Apelativo Abreu/Abréu/¿con acento o sin acento?

Ya en la edición del domingo pasado conversamos acerca del destino que debemos darle a la tilde que suele colocarse sobre una de las dos vocales posicionadas al final del apelativo Abreu, sin acento, o con acento: Abréu.

Este tema no lo conocí como alumno de la educación secundaria, en el liceo Presidente Trujillo (años 1946-1950), luego Juan Pablo Duarte.

Me gradué allí como bachiller en Filosofía y Letras. Poco después se me incorporó, como maestro con el apoyo de ese gran discente y ciudadano, Dr. Rogelio Lamarche Soto, quien fungía como director de dicho centro.

Mi graduación como bachiller fue en el año 1950. Para esos días se produjo la revisión de los planes de estudios a nivel de educación secundaria, impulsados por el profesor Joaquín Balaguer.

Me había graduado con la obra de (Gramática) de Carlos González Peña, pero debí comenzar la enseñanza con la obra de Pedro Henríquez Ureña y Amado Alonso, un salto en metodología y otros aspectos, una modernización en la materia. Salto que me envolvió con gran deleite.

Sin embargo, nunca olvidé la acentuación ortográfica y recordaba esa forma de acentuar en la /e/, y se me fijaba la idea de que en el conjunto /breu/ las vocales finales /e/, /u/ no producían diptongo, es decir, que esas vocales no se unían con natural ligazón fonemática, sino que se producía una leve pausa entre una y otra, y que no había necesidad de colocar acento sobre una vocal que está separada por una cesura casi imperceptible, caso de agudas y llanas.

En 1964 conocí en Quito, Ecuador, a un profesor y director de la Escuela Nacional de Periodismo.

Su nombre: Carlos Abregú Virreyra. Destaquemos el primer apellido A – bre – gú. Indiscutiblemente tres sílabas. Es lo considerado por mí en este largo tiempo, hasta hoy. Es que siento que entre las vocales e–u hay un finísimo cesura. Busqué en muchas publicaciones y no di con el análisis de la evolución de esas palabras, que pudo ser el origen de los apellidos de los que aludo. Podría ser ¿Pero podemos afirmarlo ahora mismo? Lo que sí me atrevo a afirmar es que esa /breu/ no me suena dentro una misma sílaba, sino que existe una ligerísima pausa entre las vocales e/u. Es decir, que nunca me han sonado en palabras como /deu/da/, donde no hay dudas de la constitución de un diptongo, sino que se siente como debilísima separación, algo así como uno de esos elementos dentro de una sola sílaba.

Recurro al texto que me creó la preocupación: “Gramática Castellana”, Amado Alonso, Pedro Henríquez Ureña, primer curso, Espasa–Calpe, vigésima segunda edición, 30 de julio de 1964. Me encuentro en la página 244, de “Observaciones”. Debieran acentuarse las palabras agudas terminadas en /i/, escritas /y/. “virrey”, “estoy” […] Cuando la vocal es /u/ en unas pocas palabras hay vacilación; la Academia nada dice sobre ellas, y la mayoría escribe Alfau, Abreu, pero hay quienes prefieren Alf/á/u, Abr/é/u.