“Apellidos sospechosos” en República Dominicana

Nadie duda de que la funcionaria de baja categoría encargada de autorizar y expedir certificaciones de identidad en el organismo gubernamental llamado Junta Central Electoral haya sido entrenada por superiores en la identificación, por medio de los apellidos, la “nacionalidad”, y nadie sabe si también por los rasgos antropométricos fenotípicos más obvios en cualquier población humana, y tal vez también el “nacionalismo” de los que vivimos en esta “nación”.

La funcionaria con entrenamiento teórico suficiente y con un apoyo oficial se dirige a su puesto inquisitorial a cumplir con su deber; la primera tanda de una hora comenzó puntualmente con su primera oleada de solicitantes. Primer solicitante. Apellido: Espaillat, sospechoso, segundo, Luperón (Duperón), sospechoso, tercero, Heureaux (Heró), sospechoso), y continuaron los otros solicitantes:

Bonnelly, Beauchamp (Bocham), Gimbernard, Boirye (Buarí), Bogaert, Despradel, Montás, Leclerc, Nouel, Finet, Oquet, Bergés, Duvergé, Archambault (Archambó), Deschamps, Dotel, Blondel, Chapusseaux (Chapusó), Gautreaux (Gotró), Gratereaux (Grateró), Saneaux (Sanó), Saint-Hilaire (Santiler), Traboux (Trabú), Fondeur, Grassals, Soufront (Sufrón), Dilón, Martinó, Boció, Naut (Nó), Smester, Pie, Pierre, Mirambeux (Mirambó), Alardo (Alardot), Coiscou (Cuascú), Dubocq, Matrillé, Consoró, Lembert, Shanlatte, Carreau (Carró), Alix, Saillant, Lafontaine, Deligne (Deliñe), Fabré, Constant, Chamberlain, Michel, Bisonó, Canó, Bernard, Blanchard, Dujarric, Petiton, Sinclair, Klang, Poueriet, Benoit, Clariot. Imbert, Peix, Vincent, Binet, Betancourt, Ferrand, Desangles, Sterling, Thevenin, Taulé (Tolé), Stefan, Tusén (Toussaint), Thomén, Lavandier, Candelier, Sicard, D’Orville, Peignand, Eloy (Eluá), Catrain (Catrén), Robiu, Rochet, Boyer, Labour (Labur), Dipré, Dicló, Jáquez, Portes, Rancuer, Faneytte, Arnaud (Arnó), Lacrox, Frier, Duluc, Boitel, Jourdain, Sanlley, Lepenvache, Ditrén, Frappier, Cohén, Petit, Belliard, Chevalier, Richiez, Caillet, Camaré, Cambers, Cambier, Capdevila. Capdevilla, Capdeville, Capeller, Carmenar, Carmenat, Minier, Carrié, Castén, Civandier, Cornielle, Corporán, Costar, Bona (Boná), Font-Bernard, Lyon, Chottin, Sallent y cuando paró la clientela en puntos suspensivos, la eficiente secretaria solamente pensó que todos esos apellidos los había oído y leído como no sospechosos de su “dominicanidad”, pero tenía más solicitantes por otra tanda.

La jornada comienza. Apellido: Vicini (Vichini), sospechoso, Billini, sospechoso, Cucurullo (Cucurulo), sospechoso, Copello (Copelo), sospechoso, y la fila sigue su agitado curso: Cambiaso, Ferrúa, Fiallo, Cavallo (Cavalo), Anzzelotti, Pezzotti, Rocca, Finizzola, Santoni, leromazzo, Prota, Grimaldi, Sarnelli (Sarneli), Sangiovanni, Rímoli, Maggiolo, Coceo, Giraldi, Campagna (Campaña), Potentini, Piantini, Maranzzini, Stéffani, Scarpatte, Pugliese, Cantizano, Schiffino, Miniccucci (Minicuchi), Oliva, Gesualdo, Forastierri, Chiapini (Quiapini), Russo, Riggio, Divagne (Divañe), Fabrelo, Larroca, Pellerano, Podestá, Fiorinelli (Fiorineli), Bloise, Barletta, Vittini, Biaggi, Buonpensier, Orsini, Calventi, Patrone, Felpetto, Dominici, Landolfi, Padovani,Minervino, Grisolía, D’Alessandro, Vasallo, Campillo, Pizano, Ascuasiati, Spignola, De Giudice, Escotto, Curicó, Costa, Corso, Colanegra (Colanera), Cava, Campis, Michelena, Rocchi, César (Chesar), Cesarion (Chesarion) cuando dejó el listado en suspenso, la funcionaria quedó aún más atónita, pero preparada para la tercera jornada.

Entró el primer solicitante. Apellido: Majluta, sospechoso, Isa, sospechoso; Wessin, sospechoso, Cury, sospechoso, y el desfile continúa: Khoury, Abinader (Abi-Nader), Abisaa (Abi-Saa), Azar, Nader, Subero, Fadul, Lama, Sued, Hued, Zaglul, Zaiter, Naser, Zouain, Ega, Gobaira, Kasse, Acta, Scheker, Selman, Dumit, Atallah, Dip, Dipp, Diepp, Bacha, Dájer, Sahdalá, Abikarrán, Malek, Sansur, Yermenos, Canaán, Haché, Helú, Nazar, Tallaj, Haddad, Bojos, Yunén, Yunes, Albaje, Albaine. Zaiek, Ramia, Jacobo, Serulle, Weber, Feris, Agdalá, Apud, Abud, El Hage, Nadal, Hazim, Abdalá, Kalaf, Marín, Budajir, Hazury, Bahles, Dujhare, Canahuate, Maluf, Acera, Chahín, Camasta, Dhimes, Tovar, Tabar, Sebelén, David, Heyaime, Dargam; Yaport, Asjana, Jana, Tactuk, Achécar, Chajul, Elías, Hasbún, Antún, Raful, Malkum, Elmúdesi, Nimer, Terc, Mazara, Najri, Musa, Bichara, Merips, Feris, Munné, Howley ••• aquí paró, y entró en otra tanda. Apellido: Reid (Rid), sospechoso, Read (Rid), sospechoso, James, sospechoso, y continuó la inquisición:

Lockuard, Lockhard, Western, Hatton, Miller, Thompson, Hardly, Lewis, Anderson, Rymer (Raimer), Halmiton, Shulterbrand, Schomberg, Lefelt, Sackie, Carty, Williams, Conton, Lithgow, Dickinson, Macgregor, Garden, Williams, Wipple, Sheppard, Harper, Donastorg, Commarazamy, Harvey, Stephen, Spencer, Smith, Walker, Willmore, White, Macbe, Silbeberg, Mitchel, Macdougall, Mackinley, Moore, Mathwes, Adams, Thomas, Dore, Brown (Braun), Scott, Pieter, Dunker, Allen, Carten, Carpentier, Como, Cano.

La enjundiosa funcionaria dudó de estos apellidos: Semán, Nenán, Bran, Areché, Memén, Mambrú, Tremolls, Barba, Dugan, Yaryura, Mallén, Amechazurra.

Al final de la larga jornada se abultó en la fila, y con voz entrecortada demandó la secretaria: Apellido: Duarte, Mella, Sánchez Pérez, Pina, Bobadilla, Castillo (del Castillo), Peña (de Peña), León (de León), Cruz (de la Cruz), Rosa (de la Rosa), Rodríguez, Reyes, Sánchez, Gómez, García, López, Núñez, Cáceres, Díaz, Méndez, Domínguez, Mejía, Herrera, Cabral, Tejeda, Tejada, Tejera, Lora, Lara, Vásquez, Alvárez, Reyes, Vega, Rojas, Suárez y la fatigada secretaria cesó de trabajar porque alguien le susurró que ninguno de los apellidos mencionados, ni los “sospechosos” ni los “castizos” eran vernáculos de la isla de Santo Domingo, y en consecuencia de la “nación” dominicana.