Apostemos por transparencia en todo ámbito

Apostemos por transparencia en todo ámbito

Un régimen no puede ser transparente por un lado y no serlo por el otro. No debería prohijar situaciones de exhibicionismo para ciertos menesteres y de reserva y ocultamiento para otros. La libertad de acceso a la información pública debe ser absoluta, salvo en aquellos casos en que,  probadamente,  se ponga en riesgo la seguridad del Estado, sus instituciones  o autoridades.

 No se concibe que en asuntos que involucran altas sumas del erario haya escamoteo de datos y que en otros se exhiba una condición expresa de transparencia que se anuncia y exhibe con bombos y platillos. El regateo de la verdad solo tiene una motivación que no es preciso enunciar aquí.

En un esfuerzo por conocer datos técnicos relacionados con la construcción del Metro de Santo Domingo hubo necesidad de acudir a los tribunales, y apelar y casar sentencias, y con todo y eso no se logró todo lo que se pretendía. Ahora un convenio pone en destape toda la información acerca del manejo del Programa Solidaridad, mediante el cual se otorga ayuda económica a cientos de miles de familias pobres de todo el país. Parecería que en uno y otro caso se ha estado manejando un concepto político muy en boga para estos tiempos. Así se ha procedido durante mucho tiempo en aspectos que deberían ser transparentes en grado absoluto.

Incentivos para la delincuencia

Ahora resulta que una de las instancias del aparato judicial, con responsabilidades muy grandes en la investigación y la acusación, deja la amarga impresión de estar cooperando, por omisión o por comisión, con los altos índices de reincidencia delincuencial que se registran en nuestro país. Es un hecho muy grave que un número muy alto de casos judiciales culmine en sentencias que favorecen a los acusados por fallas atribuibles al  Ministerio Público, debido a deficiencia en la instrumentación y sustanciación de expedientes.

 Aunque un juez y un fiscal son iguales en términos profesionales y ambos deben conocer a cabalidad las leyes y los procedimientos judiciales, ocurre que con más frecuencia de la razonable los jueces se encuentran con expedientes inconsistentes y fofos. Es inevitable que ante semejante ocurrencia se despierten justificables suspicacias.

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