Apoyo a Josefina Pimentel

La destitución por el presidente Danilo Medina de la titular de Educación, Josefina Pimentel, conforme he auscultado, traduce apresurada y por vía de consecuencia, no sopesada, y en segundo término, refleja una ansiedad presidencial por completar el cupo-promesa de construir diez mil aulas este año.

Nunca he visto personal a la distinguida educadora, por demás, una dama muy bella, pero los informes que dispongo de su calificación profesional por confidencias intra-ministerio, resultan muy altas, con muy pocas situadas a su nivel docente, valiosísimo.

Construir diez mil aulas este año es un propósito laudable, digno de encomio por el presidente Medina, parangonable con su gestión plausible de vigorizar los segmentos productivos agropecuarios,  que demuestra cada domingo, en vez de dedicarlo a disfrutarlo con su sencilla familia.

La logística, empero, de edificar diez mil aulas este año no resulta tan fácil como se presume, porque es menester identificar terrenos, sanearlos por Catastro, pagar a los propietarios, traspasar a Educación tierras del CEA, adelanto a ingenieros muchos de los cuales, se afirma, ni RNC tienen, disponer de los recursos y canalizarlos con la prontitud que demanda la prisa presidencial, y las prisas no son aconsejables nunca, porque dicen, es plebeya.

Cierto que el nuevo titular de Educación, Carlos Amarante Baret, no conoce  ni pío de Educación, y cierto es también que dispone de un trabuco de profesionales de la educación que le asonsejarán por dónde y cómo es preciso proceder, y suerte caudalosa le deseo.

En el ínterin, un respaldo absoluto a Josefina Pimentel por su gran dedicación, calificación profesional y empeño por secundar el altruismo presidencial de las diez mil aulas, que bien podrían ser 9,999. nueve mil y ocho mil, lo importante, como los regalos que hacemos, no radica en el valor, sino en la intención.