Aprende a convivir con tu pareja

¿Cómo se puede saber si una pareja que es feliz y funciona bien durante su noviazgo, será exitosa? Cuando se da el decisivo paso de compartir no sólo el ardor sexual, caricias, diversiones y charlas, sino también el pago de las facturas, la limpieza de la casa e infinidad de situaciones nuevas bajo un mismo techo, todo puede cambiar.

Para averiguar qué puede suceder cuando dos personas deciden cobijar su intimidad dentro de las mismas “cuatro paredes” y compartir muchas más horas que lo que acostumbraban, algunos expertos proponen la ingeniosa “prueba del viaje en carro”.

Consiste en observar las reacciones de ambos cuando van juntos a bordo de un vehículo: ver si el que conduce pierde los nervios con facilidad o culpa al otro de sus despistes en el tráfico, o el que viaja de acompañante, va de sobresalto en sobresalto debido al estilo de conducción del conductor,  o le va indicando a cada instante por dónde “debe” ir o que baje la velocidad. 

Conclusión: así como ha sido ese trayecto conjunto    coche, así será el largo viaje de la vida compartida que les espera … .

Aunque obviamente la validez pronóstica de este ocurrente método no ha sido contrastada científicamente, en cambio existen una serie de realidades y conflictos relativos a la convivencia de las parejas bien conocidos por los psicólogos.

Según la psicóloga Laura García Agustín, directora del Centro Clavesalud, “durante el período de enamoramiento, el otro nos parece perfecto y los defectos en él los minimizamos al máximo, pero cuando la magia se ha diluido, la realidad del amor cotidiano tiene que lidiar muchas batallas”.

Según Agustín, éstas son algunas de las claves para asegurar la estabilidad y la armonía de la pareja, tanto en el día a día, cómo en una de las situaciones a menudo más deseadas – y con frecuencia, después “lamentadas”- por ambos: la convivencia:

• Trata de comprender la postura del otro. No generalices de manera injustificada y ten en cuenta que la otra persona también tiene su parte de razón.

• Cuida la comunicación con tu pareja.  Te conviene saber qué piensa y cómo se encuentra el otro. Procura escuchar y no precipitarte en la calificación de lo que hace y dice.

• Aclara las discrepancias. Si no te gusta cómo se comporta tu pareja, díselo con claridad. Ten presente que no tiene por qué saber lo que esperas de ella si no se lo dices.

• Acerca posiciones. Comprueba que las metas que persigues en tu vida y más concretamente en tu relación, van en la misma dirección para ambos. Así evitarás malentendidos y podréis corregir los desvíos.

• Respeta al otro.  no intentes cambiarlo. Se consecuente con has elegido, pues tú ya sabías con quien decidiste compartir tu vida.

LAS CLAVES

1. Habla lo que sientes

Como recurso sabes que puedes expresar lo que no te gusta y esperar que el otro libremente cambie. Si el cambio no se produce tendrás que asumirlo y tomar tu propia decisión.

2.  Poder de negociación

    Negocia con tu pareja las reglas en las que se va a basar la relación.

3. Hablen de sus asuntos

 con franqueza y de todo lo que comparten. Eso no significa que la pareja vaya mal, sino todo lo contrario. Hay actitudes y conductas que ayudan a construir la convivencia de la pareja y otras que la dinamitan.

 4. Salvar  las diferencias

  Sin intentar cambiar su personalidad, habla de las cosas que  te disgustan de su compartamiento en determinadas situaciones, díselo con toda  franqueza. Es la mejor vía de llegar a un entendimiento sin que haya ruidos en la relación. Ten presente que si no lo comunicas lo único que haces es alimentar la brecha entre los dos, además ¿si no se lo dices, porque lo tiene que saber?

5.  Negociar las reglas de juego

Conviene negociar las reglas en las que se va a basar la relación, hablar de los asuntos de cada uno con   franqueza y de todo lo que se comparte. Eso no significa que la pareja vaya mal, sino todo lo contrario.

6. Con quererse no basta

 El amor es sólo el principio de un camino, en el que la etapa de la convivencia puede ser la que presente más “piedras” que entorpezcan el progreso de la relación, o que incluso lleguen a ponerla en peligro si no se despejan a tiempo. Por eso los expertos recomiendan basar una relación en la comunicación, la transparencia y el respeto mutuo.