Aprendiz de mendigo

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JOSÉ B. GAUTIER
Estoy obsesionado con la idea de que el acuerdo suscrito por el Poder Ejecutivo y sancionado por el Congreso Nacional, el llamado Tratado de Libre Comercio firmado con los Estados Unidos de América, el DR-CAFTA, resultará más perjudicial que beneficioso para el pueblo dominicano. Me aterroriza pensar en semejante pesadilla.

Por ejemplo, el mismo les dará el tiro de gracia a los sacrificados productores y trabajadores agropecuarios  nacionales,  siempre  desamparados, considerados por todos los gobiernos y el pueblo consumidor, como la escoria de la sociedad.

Sus integrantes nunca han tenido la protección, ni el reconocimiento que merecen por su trabajo como garantes de la alimentación nacional. Solo oyen a los que aprendieron a chupar la teta hasta secarla. A protestar y a gritar por los altos precios, como si producir alimentos no costara nada.

El paternalismo, la demagogia, el populismo de muchos políticos y religiosos católicos, basado en que “el trabajo lo hizo Dios como castigo”, solo genera más tensión social y pobreza.

¡Ya gritarán más duro cuando bailen pegados a los USA al compás del TLC! Pero tengo grandes dudas y lagunas que me inquietan sobre sus efectos letales.

¿Cuál será el destino de la población campesina dominicana, -empresarios y trabajadores-, marginada forzosamente de sus endebles fuentes de empleo y de trabajo cuando entre en vigencia el DR-CAFTA?

¿Qué será de las tierras productivas convertidas en eriales, por falta de rentabilidad a sus propietarios? ¿Se dividirá el terruño en pequeños minifundios campesinos?

¿Regresaremos a los tiempos del conuco de subsistencia con la crianza del puerquito y la gallinita como alcancía del campesino, mientras los miembros segregados de su trabajo esperan del USA, sentados, pobres, enfermos, descamisados, el envío del nuevo “situado” de los Dominican York llamado remesa?

¿Volverán a las ciudades y a los pueblos esos miles de empobrecidos campesinos, al trueque de pollos y huevos por pantalones y zapatos viejos y rotos?

Calma. ¡Esperen tranquilos una revolución socio económica invertida, devastadora, en desmedro de todo lo que sea dominicano con la vigencia del TLC!

¿Por qué cultivar productos agrícolas localmente,- alimentos como el azúcar, el guineo (banano), los cítricos, los mangos, los aguacates, los víveres, el arroz, el maíz, las habichuelas, la leche, la carne de res, de cerdo, de pollo, los huevos, los vegetales de toda clase, las grasas comestibles, si todos pueden ser importados libremente, más baratos que los producidos aquí (como trampa de la conspiración dirigida a la enseñanza a aprendiz de mendigo, no podemos competir en ningún mercado por los altos precios de las maquinarias, de los combustibles, del transporte, la falta de tecnología), además, todos esos productos de la agropecuaria recibiendo subsidios de sus gobiernos a favor de los productores y agricultores de los Estados Unidos y de Centro América?

Carecemos de leyes de incentivos de producción, exoneraciones de importación de insumos, exención de impuestos de renta y de exportación, de financiamiento, etc…

¿Habrá algún plan para que las tierras abandonadas por los empresarios privados dominicanos, quebrados económicamente por el TLC, sean adquiridas y traspasadas, compradas por bagatelas, a los consorcios agrícolas multinacionales norteamericanos, como sucedió en la región Este del país en los años del 1916-24, durante la ocupación militar norteamericana?

¿Será el propósito de la pobreza generalizada de miles de trabajadores dominicanos desempleados, trasvasarlos como jornaleros a las prósperas y ricas plantaciones agrícolas norteamericanas o a sus industrias de construcción y fabriles?

¿Por qué los dominicanos afectados por este tratado comercial, hecho a sus espaldas, solo lloran como mujeres lo que no han sabido defender como hombres? No protestan en forma democrática y civilizada dentro de un Estado de derecho y en cambio se dejan llevar mansamente al corredor de la muerte para su exterminio.

Quisiera oír respuestas aclaratorias del “banco de genios” que nos gastamos en el país. De los honorables y de los revolucionarios. De los nuevos y viejos asesores dominicanos y extranjeros, que lo instrumentaron a cambio del aniquilamiento de los productores y trabajadores agropecuarios.

De esos reconocidos técnicos con maestrías universitarias y en bancos e instituciones crediticias extranjeras, en su mayoría pertenecientes al sector gubernamental y empresarial privado, integrado por funcionarios que nunca han rendido cuenta de sus gestiones administrativas, no teniendo responsabilidad por sus yerros, libres de culpabilidad por la miseria y quiebra que dejan a su paso, y de banqueros, prestamistas, industriales, comerciantes, importadores y exportadores de materia prima, bruta y terminada, que ganan mucho dinero por las operaciones con sus aliados comerciales extranjeros.

Observa. ¿Qué fuerza laboral en los Estados Unidos de América es utilizada en la producción agropecuaria y en la industria de la construcción, si no la indocumentada extranjera, tolerada hipócritamente, por el gobierno, permitiendo ser explotada, pagada salarios de hambre y de miseria, esa que multiplica los beneficios económicos de las multinacionales norteamericanas y la hace como nación, la envidia de todo el mundo?

Explíquenme, sabios teóricos: ¿Cómo va a poder un pequeño país subdesarrollado como la República Dominicana competir comercialmente de buena fe, dentro del DR-CAFTA, si su principal socio, los Estados Unidos de América, utiliza esa mano de obra ilegal para su producción agropecuaria, a la vez, dominada por la corrupción, la tolerancia y la violación de las leyes laborales y migratorias?

¿Cómo competir un país débil, endeudado, con un país rico, desarrollado, industrializado, que utiliza tecnología de punta en su producción agropecuaria y que subsidia las exportaciones de los excedentes alimenticios producidos por indocumentados, inundando con esa competencia desleal, los mercados de los países subdesarrollados?

Ahí es donde, precisamente, se retuerce la puerca el rabo. ¡Y todo hiede a pocilga!

“Manito”, ahorita no mas que verse a la mejicana, frente al espejo productivo norteamericano. “¡Viva Zapata!”. ¡Y que esos malditos “gringos” no construyan ese criminal muro fronterizo! “¡E’ pa’ llá que vamo’ to!” “¡Viva Pancho Villa!”

Aquí en Dominicana hay que crear muchos empleos para los dominicanos. No segregarlos. No quitárselos para favorecer la mano de obra extranjera. Crear las condiciones de vida para que la gente pueda vivir con dignidad en el país.