¿Aprobémoslos ahora y que aprendan después?

¿Aprobémoslos ahora y que aprendan después?

La consigna de aprobémoslos ahora y que aprendan después nos recuerda aquel eslogan publicitario de una agencia de viajes de nuestro país que decía “viaje ahora y pague después”. Pero el primer mensaje es totalmente contrario al segundo porque se trata del aprendizaje de la ciencia de la medicina para aplicarla, principalmente, a personas enfermas, mientras que viaje ahora y pague después tiene que ver con el disfrute de un viaje a crédito. Algo personal que no le hace daño a nadie y hasta saludable para el viajero.

El examen que ofrece la UASD para ingresar a las residencias médicas, no es de ahora, viene de muchos años atrás. Específicamente del 1999 y, según el histórico, siempre ha sido reprobado por la mayoría de los aspirantes sin que la UASD y demás universidades analicen el por qué, ni hayan tomado correctivos de lugar. En los años anteriores el examen no era un pre requisito, sino una puntuación más y por ese motivo no se sucedían la protestas de los estudiantes que en el presente existen.

En la confección de esta prueba participan profesores de todas las universidades del país con carrera de medicina que imparten las materias que citaremos más adelante. Ellos son quienes formulan y remiten las preguntas a la UASD. Ésta construye un banco de datos con todas las preguntas enviadas y de ese banco de preguntas se confecciona el examen. El examen se diseña con preguntas de cinco componentes: ciencias básicas, medicina interna, cirugía, pediatría, ginecología y obstetricia.

Este año el examen es pre requisito para concursar en las diferentes residencias y al reprobarse la mayoría -80.8%-, ahora hay una protesta vergonzosa para ambos lados. Del lado de las universidades, nunca han analizado la preparación de los estudiantes de medicina basado en las puntuaciones que sacan en este examen desde 1999 y, del lado de los egresados que reprueban, deberían estar avergonzados por no esforzarse en estudiar más, y por ende, finalizar su profesión con mejor preparación y calidad.

El país ha sobrepasado ya el mínimo de médicos que debe tener de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud. Por lo tanto, las universidades deben pensar en modificar la carrera de medicina de la cantidad, a la calidad de médicos a formar. Escribir esto no es agradable. Los populistas de seguro expresarán una gran cantidad de respuestas contrapuestas. Sin embargo tenemos de ejemplo dos países cercanos que difieren políticamente entre ellos, pero concuerdan en el índice para el estudio de la medicina: Los Estados Unidos y Cuba. En estos dos países, para ingresar a la carrera de medicina y mantenerse en ella tienen que tener un índice de 90 sobre 100. De lo contrario lo desvían hacia otras especialidades de la medicina. En nuestro país el índice para entrar y mantenerse durante la carrera es de 70 sobre 100 y para este examen fue de 65 sobre 100.

Las universidades nuestras, públicas y privadas piensan en la rentabilidad de la carrera de medicina. Sin embargo, no incentivan las demás carreras relacionadas con la medicina, tan necesarias para nuestro país.

Consideramos que el Ministerio de Salud como ente rector y líder de la salud en el país, debe convocar la máxima instancia de las Residencias Médicas formada por el Ministerio de Salud Pública, MESCYT, las FFAA, el IDDSS, el CMD, UASD y las demás universidades que tienen la carrera de medicina y analizar la conveniencia de reformar la enseñanza de la misma para producir mejores profesionales aún a costa de la cantidad.

Que esta develación de la poca calidad en la preparación de los egresados de la carrera de medicina sirva para realizar los correctivos de lugar en beneficio de la población y de los propios médicos en ciernes egresados de nuestras universidades.

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